Los amantes de la astronomía en La Palma tienen una cita ineludible con el firmamento durante estos últimos días de febrero. Un fenómeno poco frecuente permitirá observar simultáneamente a Mercurio, Venus, Saturno, Júpiter, Urano y Neptuno, acompañados por una Luna en fase creciente, convirtiendo el atardecer isleño en un auténtico observatorio a cielo abierto.
REDACCIÓN. EL FARO DE LA PALMA, 27 DE FEBRERO DE 2026
El cielo del atardecer en La Palma se convierte estos días en el escenario de un desfile planetario excepcional. Si las condiciones meteorológicas lo permiten, los ciudadanos podrán identificar a simple vista cuatro de los planetas más brillantes: Mercurio, Venus, Saturno y Júpiter, distribuidos a lo largo del horizonte oeste y del sur.
La Luna será la gran acompañante de esta escena, desplazándose cada noche y aumentando su iluminación, que pasará del 68% al 94% entre el 26 de febrero y el 1 de marzo. Esta disposición cambiante ofrece una oportunidad excelente para familiarizarse con la posición de los astros desde la Tierra.
Guía para la observación en la isla
Para disfrutar plenamente de este fenómeno desde cualquier punto de La Palma, se recomienda seguir estas pautas técnicas:
- El momento clave: El intervalo más favorable comienza entre 30 y 40 minutos después de la puesta de Sol.
- Localización: Es fundamental buscar un lugar con el horizonte occidental libre de obstáculos. Puntos elevados de la isla o miradores astronómicos facilitarán la vista de Mercurio y Venus, que se ocultan apenas 50 minutos después del ocaso.
- Planetas visibles a simple vista: Mercurio, Venus, Saturno y Júpiter. Júpiter será el más persistente, brillando hasta casi las 04:30 de la madrugada.
- Con ayuda óptica: Aquellos que dispongan de prismáticos o telescopios podrán localizar también a Neptuno (muy próximo a Saturno) y Urano (cerca del cúmulo de las Pléyades).
Consejos para el lector
Los expertos aconsejan alejarse de la contaminación lumínica para apreciar mejor el brillo de los planetas más débiles. Aunque la configuración general apenas varía, cada atardecer ofrecerá una composición ligeramente distinta debido al rápido avance de la Luna sobre la eclíptica, invitando a la observación durante varias noches consecutivas para seguir la evolución de esta destacada alineación.



