El proyecto «La artesanía del olvido» analiza restos vegetales de necrópolis de toda la isla para datar mediante carbono 14 las técnicas de producción aborigen y conocer mejor la vida de los antiguos palmeros.
REDACCIÓN. EL FARO DE LA PALMA, 21 DE MARZO DE 2026.
El Museo Arqueológico Benahoarita (MAB), ubicado en Los Llanos de Aridane, ha sido durante cinco días el centro de una investigación pionera sobre el pasado indígena de la isla. Un equipo de expertas ha trabajado en el estudio de los fondos de cestería y cordelería prehispánica, materiales que a menudo pasan desapercibidos por su fragilidad pero que guardan información clave sobre la economía y la cultura de los benahoaritas.
Ciencia aplicada al patrimonio Los trabajos forman parte del proyecto «La artesanía del olvido: una aproximación analítica a la cestería y la cordelería aborigen de Canarias», financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovación. La doctora Paloma Vidal Matutano, de la Universidad de La Laguna, junto a la investigadora María Herrero Otal, han analizado las fibras vegetales y las técnicas de producción con el objetivo de comparar estos datos entre las diferentes islas del archipiélago.
Uno de los puntos más innovadores del estudio es el uso de la técnica del Carbono 14, que permitirá poner fecha exacta a las distintas formas de trenzado y fabricación de estos objetos, aportando una cronología mucho más precisa a los fondos del museo.
Hallazgos en necrópolis de toda la isla El director del MAB, Jorge Pais Pais, destaca la importancia de estudiar estos restos, procedentes de diversos yacimientos funerarios de la geografía palmera. Las investigadoras han podido analizar piezas clave localizadas en:
- Puntallana: Barranco del Espigón.
- Breña Alta: Barranco del Cuervo, Barranco del Humo y Riscos de Bajamar.
- Garafía (Las Tricias): Fondero, en el margen derecho del Barranco de Izcagua.
- Santa Cruz de La Palma: Barranco del Carmen (Dorador).
- Barlovento (La Cuesta): Necrópolis de La Mondina.
Especial mención merecen los tres «sombreros» o cestos encontrados en La Mondina a finales del siglo XIX. Su estudio inicial ha arrojado datos muy interesantes y curiosos que hasta ahora habían permanecido ocultos, aportando una nueva dimensión a estas piezas icónicas de nuestra historia.
Un museo abierto a la investigación La consejera de Cultura y Patrimonio Histórico, Miriam Perestelo, ha recordado que el museo no es solo un lugar de exposición, sino un centro vivo de estudio. Las instalaciones y los medios técnicos del Cabildo de La Palma están a disposición de la comunidad científica para continuar profundizando en el conocimiento de la población benahoarita y garantizar que su legado no caiga en el olvido.



