Manuel Marcos Pérez Hernández nos invita a un viaje a través de las páginas del Diario de Avisos para rescatar la intensidad de unas celebraciones que fueron referente insular y motor de identidad para San Andrés y Sauces.
Por Manuel Marcos Pérez Hernández
Las páginas del Diario de Avisos nos permiten asomarnos hoy a la intensidad y riqueza de las fiestas de septiembre en San Andrés y Sauces durante los años 1954 y 1958, cuando estas celebraciones constituían un verdadero referente a nivel insular.
Los festejos se concentraban principalmente en tres jornadas claves —los días 12, 13 y 14—, cuya organización recaía, respectivamente, en los vecinos de Bajamar, El Barranquito y La Calle. Entre ellos se generaba una sana y entusiasta rivalidad para ofrecer los mejores actos, elevando cada año el nivel de las celebraciones. El día 8, festividad de la Natividad de la Virgen, tenía un carácter marcadamente religioso.
Durante los días principales, la devoción y la celebración convivían de forma armónica. Al medio día se celebraban las funciones religiosas seguidas de procesión de la Virgen de Montserrat hasta La Lama. Ya por la noche, la novena concluía con nuevas procesiones y la esperada quema de fuegos artificiales, otro de los momentos más competitivos entre barrios, que rivalizaban por ofrecer el mayor despliegue en cantidad y belleza. Al regresar la imagen al templo, se entonaba una Loa, algunas con letra y música de Manuel Guardia, que añadían un carácter solemne y emotivo al acto.
Cultura, música y sociedad
En el ámbito popular, las fiestas ofrecían una intensa programación. La banda de música Atlántida amenizaba conciertos, mientras que las verbenas llenaban de vida la Plaza de Montserrat y el Parque Antonio Herrera, con la participación de reconocidas orquestas de la isla como Bolero y Power o la Caribe de San Andrés y Sauces.
Especial mención merecen los Carros Alegóricos, auténticas obras de creatividad colectiva, en las que se representaban escenas bíblicas o pasajes de devoción mariana. En 1958 destacó el carro “La Caída del Mito”, presentado por el barrio de Bajamar. El programa de 1954 subraya además, la iluminación especial de la Fuente recién construida en la Plaza de Montserrat, símbolo de modernidad y orgullo local.
El deporte y el mulo «Retamar»
El deporte tradicional también tenía un papel protagonista. Los encuentros de lucha canaria enfrentaban a los equipos del Norte y Tedote, reforzados con destacados luchadores de Tenerife y Gran Canaria, convirtiéndose en uno de los grandes atractivos del programa.
Sin embargo, pocas actividades alcanzaban la popularidad de las carreras de caballos, que congregaban a público de toda la isla. Entre sus protagonistas destacó el célebre mulo “Retamar”, capaz de competir con caballos procedentes de El Paso y Los Llanos, ganándose un lugar en la memoria colectiva.
El cierre de las fiestas
El día 14 se clausuraban los actos principales con un festival en el Parque Antonio Herrera, donde se presentaban las reinas de los barrios y se elegía a la Reina de las Fiestas, en un ambiente de elegancia. Como colofón, el día 15 tenía lugar la tradicional excursión al bosque de Los Tilos, jornada festiva y de convivencia amenizada por una orquesta, que cerraba el ciclo con un carácter más distendido y natural.
Con el paso del tiempo, especialmente a partir de finales de los años setenta, estas fiestas fueron transformándose. La organización pasó a depender de una comisión de fiestas municipal y algunos de los actos principales comenzaron a concentrarse en los fines de semana. Este cambio responde a una nueva realidad social: en las décadas de los cincuenta y sesenta, las celebraciones festivas eran menos frecuentes y, aun siendo días laborables, la población se organizaba para participar activamente.
Hoy, aunque el contexto y las formas hayan cambiado, las fiestas de septiembre en honor de Nuestra Señora de Montserrat siguen siendo un pilar fundamental de la identidad de Los Sauces y continúan ocupando un lugar destacado en el calendario festivo insular.
Fuentes y documentación:
- Programa de Fiestas. Diario de Avisos. 1954-1958.
- Fotografía de la Plaza de Montserrat con la fuente. Fondo Eulogio Hernández. Fernando Fernández. Coloreada por Abraham Tomás Díaz Abreu.



