CIENCIA · LA PALMA
Desde una cumbre de La Palma hasta el origen del Universo: el Gran Telescopio de Canarias halla rastros de las primeras estrellas
Un equipo internacional liderado por el IAC detecta, con el GTC del Roque de los Muchachos, la huella química de las primerísimas estrellas en la galaxia «reliquia» NGC 1277.
Un equipo internacional liderado por el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) ha detectado, con el Gran Telescopio de Canarias del Roque de los Muchachos (La Palma), posibles rastros químicos de las primerísimas estrellas del Universo. La huella aparece en NGC 1277, una galaxia «reliquia» que funciona como una cápsula del tiempo cósmica.
Redacción El Faro de La Palma · 22 de junio de 2026
Para mirar al principio de todo no siempre hay que irse a los confines del cosmos: a veces basta con subir a una cumbre de La Palma. Desde el Roque de los Muchachos, el mayor telescopio óptico-infrarrojo del mundo ha encontrado la huella de las primeras estrellas que se encendieron en el Universo.
Qué han encontrado y dónde
Con el instrumento EMIR del Gran Telescopio de Canarias (GTC), los científicos captaron en la galaxia NGC 1277 una señal de silicio inusualmente intensa, mayor que la observada hasta ahora en ninguna otra galaxia. NGC 1277 es lo que los astrónomos llaman una galaxia «reliquia»: en lugar de crecer fusionándose con otras a lo largo del tiempo, formó casi todas sus estrellas muy rápido en el Universo primitivo y se quedó después congelada. Por eso es una «cápsula del tiempo» perfecta para estudiar desde la Tierra.
La huella de las primeras estrellas
Normalmente, el silicio y el magnesio salen despedidos en proporciones parecidas cuando las estrellas masivas explotan como supernovas. Pero en NGC 1277 el silicio se dispara frente al magnesio. Esa anomalía apunta a que el gas se enriqueció con estrellas enormes y muy pobres en elementos pesados: las llamadas estrellas de Población III, la primera generación. No se ven directamente —desaparecieron hace miles de millones de años—, sino la marca que dejaron. Los científicos lo achacan a las supernovas por inestabilidad de pares, unas explosiones colosales que habrían destruido por completo a aquellas primeras estrellas.
«No estamos observando directamente las primeras estrellas, que desaparecieron hace miles de millones de años. Lo que vemos es la huella química que dejaron en las generaciones posteriores»
ALEXANDRE VAZDEKIS — INVESTIGADOR DEL IAC
La Palma, ventana al origen del cosmos
Mientras el telescopio espacial James Webb busca las galaxias primitivas en los rincones más lejanos del Universo, el GTC demuestra que esa misma infancia cósmica se puede estudiar «aquí al lado» y en alta definición. El hallazgo, además, ofrece una hoja de ruta al propio Webb para buscar estas huellas químicas en galaxias remotas. El trabajo, con Elham Eftekhari (IAC / Observatorio de Leiden) como primera autora y firmado también por los investigadores del IAC Anna Ferré-Mateu, Alexandre Vazdekis y Michael Beasley, se publica en la revista Astronomy & Astrophysics.
LAS CLAVES
- Dónde: el Gran Telescopio de Canarias (GTC), el mayor telescopio óptico-infrarrojo del mundo, en el Observatorio del Roque de los Muchachos (La Palma).
- Qué: el instrumento EMIR del GTC detecta una señal de silicio inusualmente intensa en la galaxia NGC 1277.
- Por qué importa: ese exceso de silicio es la huella de las primeras estrellas del Universo, las llamadas de Población III.
- La galaxia: NGC 1277 es una «reliquia» o «cápsula del tiempo»: formó casi todas sus estrellas muy pronto y luego apenas cambió.
- Quién: equipo internacional liderado por el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), con Elham Eftekhari como primera autora.
- Y además: el hallazgo da una hoja de ruta al telescopio espacial James Webb. Publicado en Astronomy & Astrophysics.
Fuente: Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC). Ilustración: Gabriel Pérez Díaz (IAC).



