OPINIÓN · MEMORIA PALMERA
Martín Pérez (1866-1915): el maestro olvidado que la historia empieza a recuperar
Primeras notas para una investigación histórica
A mí amigo, Eulogio Hernández López q.e.p.d. · Manuel Marcos Pérez Hernández
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La historia no siempre puede responder todas las preguntas. Pero sí tiene la obligación de recuperar aquellas que el tiempo dejó sin formular
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La historia suele conservar los nombres de quienes alcanzaron poder, mientras que con demasiada frecuencia termina olvidando a quienes los cuestionaron. Entre estos últimos parece encontrarse Sebastián Martín Pérez (San Andrés y Sauces, 1866-1915), maestro nacional cuya figura apenas ha sobrevivido durante más de un siglo en unas pocas referencias periodísticas y en la memoria oral de su municipio natal.
Hasta hace muy poco únicamente se conocía que había desaparecido en abril de 1915 durante el naufragio del bote de motor Joven Francisco, cuando viajaba entre el puerto de Los Sauces y Santa Cruz de La Palma. Sin embargo la documentación localizada en las últimas semanas permite dibujar el perfil de un personaje mucho más relevante de lo que hasta ahora se había supuesto.
El propósito de estas líneas no es ofrecer conclusiones definitivas, sino rescatar del olvido una figura prácticamente desconocida y abrir una nueva línea de investigación sobre su trayectoria pública y sus últimos años de vida.
Un maestro comprometido con su tiempo
Una primera referencia de especial interés aparece en La Opinión del 26 de noviembre de 1908 que informó ampliamente del gran mitin liberal celebrado en Santa Cruz de La Palma tras la Asamblea Insular.
Entre los oradores figuraba Sebastián Martín Pérez, presentando expresamente como representante de Barlovento, lo que demuestra que por aquellas fechas desarrollaba allí una destacada actuación pública.
Su intervención fue mucho más que una simple adhesión política. Recordó la profunda impresión que le había producido la Asamblea Insular y afirmó que aquella había contribuido a despertar a los pueblos rurales, impulsándolos a sacudirse de las «depresivas tutelas » para defender sus propios intereses.
Criticó igualmente el abandono que sufrían los municipios del norte en materia de obras públicas y sostuvo que aquellos pueblos habían alcanzado ya «su mayoría de edad» por lo que no estaban dispuestos a seguir aceptando promesas incumplidas ni antiguas dependencias políticas.
Concluyó explicando que se incorporaba al Partido Liberal porque entendía que era la formación que mejor representaba las aspiraciones regeneracionistas surgidas de la Asamblea Insular.
La presencia de Sebastián Martín Pérez entre aquellos oradores confirma que aquel movimiento no fue obra exclusiva de unas pocas figuras de la capital, sino una corriente de alcance insular que encontró eco también en los municipios del norte, incorporando a maestros, profesionales y vecinos comprometidos con la renovación de la vida pública. Llevaba ya el ideal regeneracionista que había adquirido en la Sociedad El Progreso de San Andrés y Sauces en 1907, de la que fue socio fundador.
El periodista y un proceso judicial casi olvidado
Siete años más tarde la prensa volvió a citar su nombre por un motivo muy distinto.
Al informar del naufragio del Joven Francisco, varios periódicos añadieron un dato que transforma el interés histórico del personaje. Sebastián Martín Pérez viajaba a Santa Cruz de La Palma para atender una incidencia relacionada con una condena «por un delito cometido por medio de la prensa», procedimiento que, según señalaban literalmente los propios diarios, había sido «muy comentado por letrados y profanos».
Esta breve referencia abre una línea de investigación especialmente sugerente.
Las pesquisas realizadas hasta el momento apuntan a que Sebastián Martín Pérez colaboró con el periódico La Razón, fundado en 1908 y convertido muy pronto en uno de los principales órganos del regeneracionismo político palmero. Su línea editorial defendía la renovación de la vida pública insular y mantuvo una actitud crítica frente a determinadas estructuras de poder de la época.
Hasta ahora no ha sido posible localizar el procedimiento judicial ni los artículos concretos que originaron aquella condena. Tampoco conocemos quién presentó la querella ni cuál fue el fundamento exacto de la sentencia.
La última travesía
En abril de 1915 Sebastián Martín Pérez embarcó en el bote a motor Joven Francisco, que cubría la ruta habitual entre Los Sauces y Santa Cruz de La Palma.

Al llegar al peligroso paraje conocido como El Bajo, un fuerte golpe de mar hizo zozobrar la embarcación.
Los marineros lograron salvar la vida.
El único pasajero era Sebastián Martín Pérez.
Según relataron los periódicos de la época, logró sujetarse primero a un salvavidas y posteriormente al palo del bote mientras la corriente lo alejaba lentamente de la costa hasta desaparecer.
Todo cuanto hoy conocemos apunta a un desgraciado accidente marítimo, relativamente frecuente en una costa especialmente difícil para la navegación.
La desaparición de su cuerpo impidió además la inscripción ordinaria de su defunción.
Una investigación abierta
Hoy podemos afirmar con certeza que Sebastián Martín Pérez nació en San Andrés y Sauces en 1866; que fue maestro nacional; que ejerció también en Barlovento; que participó activamente en el movimiento regeneracionista palmero; que intervino en la vida política insular; que colaboró con la prensa de su tiempo y que desapareció en el naufragio del Joven Francisco cuando se dirigía a Santa Cruz de La Palma.
También sabemos que la prensa contemporánea vinculó su último viaje con un procedimiento judicial derivado de un delito cometido por medio de la prensa, causa que llegó a despertar un notable interés entre la sociedad palmera.
Cada documento recuperado, no solo devuelve un fragmento de su biografía. También contribuye a reconstruir una etapa especialmente intensa en la historia de La Palma, protagonizada por hombres que aspiraron a transformar la vida pública insular durante los primeros años del siglo XX.
Quizá la historia aún no pueda responder a todas las preguntas sobre su vida.
Pero si puede comenzar a devolverle el lugar que nunca debió perder en la memoria colectiva de la isla.
Agradezco a la persona que me descubrió el personaje. Gracias a él inicié esta investigación, mi amigo, José Luis Méndez Pérez.
BIBLIOGRAFÍA Y FUENTES DE LAS IMÁGENES
- La Opinión ( Santa Cruz de Tenerife, 1908 ).
- La Opinión ( Santa Cruz de Tenerife, 1915 ).
- La Prensa ( Santa Cruz de Tenerife, 1915 ).
- Rodríguez Rodríguez, Juan José . El semanario palmero La Razón (1908-1914).
- Batista Medina y Hernández López. San Andrés y Sauces…una mirada a su pasado .
- Fotografía de Sebastián Martín Pérez. Archivo Particular. Luis Méndez.
- Puerto Espíndola 1895. Foto original perteneciente al fondo TEA. Restaurada y coloreada por Abraham Tomás Díaz Abreu.
SOBRE EL AUTOR
Manuel Marcos Pérez Hernández es colaborador de El Faro de La Palma, donde firma la serie «Memoria palmera», dedicada a la historia, los oficios y las tradiciones del norte de la isla, con especial atención a San Andrés y Sauces.
Fuente: investigación y texto originales de Manuel Marcos Pérez Hernández, remitidos a El Faro de La Palma.



