OPINIÓN · SAN BARTOLO DE LA GALGA · IV
San Bartolo, el alma de La Galga (IV): el retablo barroco y las imágenes que guarda la ermita
Una techumbre de tradición mudéjar, un arco toral con capiteles góticos, un retablo de 1705 y una talla del patrón documentada ya en 1602: lo que esconde dentro el pequeño templo de La Galga.
La fachada de la ermita refleja esa misma sobriedad. Una puerta de medio punto de cantería, construida en 1651, da acceso a la única nave. Sobre ella se alza una espadaña achatada con dos campanas, rematada por una cruz de madera, y un pequeño balcón de tea con la puerta de acceso al coro.

En el interior se conserva uno de los elementos más antiguos del edificio: el arco toral, apoyado en pilastras y columnas con capiteles góticos y cantería gris.
Las sucesivas intervenciones dejaron su huella en los muros exteriores, donde piedras incrustadas asimétricamente conviven con las superficies encaladas. Las cubiertas responden a la tradición mudéjar y fueron descritas por Pérez Morera como «la techumbre de par y nudillo, con cuatro faldones, limas, mohamares y cuadrantes en las esquinas con canes de perfil mixtilíneo».

Un patrimonio que contrasta con la modestia del edificio
En el interior, la pequeña ermita guarda un patrimonio artístico que contrasta con su modesta arquitectura.
La venerada imagen de San Bartolomé es una talla de madera policromada, de autor desconocido, datada entre finales del siglo XVI y comienzos del XVII. Su presencia en la ermita está documentada ya en 1602, lo que da cuenta de la antigüedad de una devoción que acabaría convirtiendo al apóstol en patrón del barrio.

Junto a la imagen del patrón, se encuentra la preciosa Virgen de Piedad, de tradición gótica de gran veneración en el barrio y a la que se tributa grandes fiestas en septiembre. En el ático puede contemplarse una bella pintura de San Isidro Labrador, del siglo XVIII, mientras que San Gonzalo de Amarante y San José completan el conjunto.

El retablo de Bernabé Fernández, de 1705
Todas estas imágenes forman parte de un pequeño retablo barroco realizado por Bernabé Fernández en 1705. Ubicado en la capilla mayor, presenta un solo cuerpo y tres calles con tres hornacinas profusamente decoradas con motivos vegetales.
En una repisa lateral se encuentra San Amaro, del siglo XVI, junto a la pequeña imagen de San Antonio de Padua. La imaginería del recinto sagrado se completa con la imagen del Nazareno, que se custodia en la sacristía. Procedente de san Pedro de Breña Alta, en la actualidad se venera como un Ecce Homo.
Un cuadro pintado por devoción

Entre las pinturas que ornamentan la única nave de la ermita se encuentra una representación de Nuestra Señora de las Nieves, realizada por el artista palmero Domingo Rodríguez Estrello con motivo de la Bajada de la Virgen de 2015. La obra tiene además un significado personal para su autor, quien la pintó «por devoción y en memoria de sus antepasados de La Galga», tal como dejó escrito en una inscripción en el propio cuadro.
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En el interior, la pequeña ermita guarda un patrimonio artístico que contrasta con su modesta arquitectura.
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José Guillermo Rodríguez Escudero
SOBRE EL AUTOR
José Guillermo Rodríguez Escudero es historiador y colaborador habitual de El Faro de La Palma. Firma en estas páginas artículos sobre patrimonio, arte y memoria de La Palma.
SAN BARTOLO DE LA GALGA, ENTREGA A ENTREGA
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Colaboración de José Guillermo Rodríguez Escudero para El Faro de La Palma. Fotografías cedidas por el autor.



