Mañana comienza una semana marcada en el calendario de la memoria palmera: la de los intensos temblores que precedieron a la erupción de 1971. Un recuerdo imborrable, teñido por la luz del volcán y conectado emocionalmente con la erupción de 2021.
Por: Director | El Faro de La Palma Fecha: 20 de octubre, 2025
LA PALMA.- La semana que comienza mañana, del 21 al 27 de octubre, no es una semana cualquiera en el calendario emocional de La Palma. Es la semana en que, hace 54 años, la tierra bajo los pies de los palmeros comenzó a temblar con una insistencia inusitada, anunciando un acontecimiento que marcaría para siempre el paisaje y la memoria de la isla: el nacimiento del volcán Teneguía.
Corría el año 1971. La Palma vivía su ritmo pausado, ajena a la fuerza que se acumulaba bajo Cumbre Vieja. Pero el 21 de octubre, la calma se rompió. Fuertes temblores comenzaron a sacudir con virulencia la zona de Fuencaliente. No eran sismos aislados; eran sacudidas continuas que generaron una creciente alarma social. Las carreteras tuvieron que ser cerradas y la incertidumbre se apoderó del sur de la isla.

La tensión fue in crescendo. La madrugada del 23 de octubre, un suceso casi sobrenatural añadió dramatismo a la espera: a las 4:00 AM, las campanas de la iglesia de Fuencaliente comenzaron a tañer solas, impulsadas por la mera fuerza de los temblores. Los habitantes del pueblo tuvieron que abandonar sus casas en varias ocasiones ante la intensidad de los sismos. La tierra no daba tregua.
El 25 de octubre llegó el aviso definitivo. Se produjo el mayor temblor registrado hasta entonces, acompañado de un estruendo subterráneo ominoso. Las grietas aparecieron en algunos edificios. El volcán era inminente. Y aunque su nacimiento oficial se produjo justo al día siguiente, el 26 de octubre, fuera ya de esta semana de efemérides, fueron esos días previos de temblores y zozobra los que quedaron grabados a fuego en la memoria colectiva.
Muchos palmeros, incluso niños entonces, aún recuerdan cómo la luz del nuevo volcán, una vez nacido, teñía de rojo las noches en municipios lejanos como Tijarafe. La mezcla de temor y fascinación por el fenómeno llevó a miles de personas, familias enteras, a peregrinar desde todos los rincones de la isla hacia las montañas cercanas para presenciar en directo el nacimiento de una nueva montaña, un espectáculo natural que forjó recuerdos imborrables.
Cincuenta años después, en 2021, La Palma revivió sensaciones similares. La erupción del volcán Tajogaite, aunque con consecuencias mucho más devastadoras, trajo de vuelta a la memoria aquellos días de 1971, conectando emocionalmente ambas experiencias volcánicas. La isla demostró, una vez más, su resiliencia y su capacidad para convivir con la poderosa naturaleza que la define.
Esta semana, al recordar los días previos al Teneguía, La Palma no solo rememora un capítulo fundamental de su historia geológica y social, sino que rinde homenaje a la memoria de quienes lo vivieron y refuerza su identidad como pueblo acostumbrado a renacer, una y otra vez, de la fuerza de sus volcanes.



