El diputado palmero reclama al Gobierno medidas urgentes de protección, como aplicar el AIEM de forma flexible y priorizar el producto local en los supermercados durante la cosecha para evitar el hundimiento de los precios.
REDACCIÓN. EL FARO DE LA PALMA, 27 de noviembre de 2025.
SANTA CRUZ DE TENERIFE / LA PALMA. La papa canaria, símbolo de la gastronomía y la identidad isleña, está en peligro. El diputado socialista por La Palma, Manuel Abrante, ha lanzado una voz de alarma en el Parlamento de Canarias, exigiendo al consejero de Agricultura que pase de las palabras a los hechos para detener la sangría del sector. Abrante ha puesto sobre la mesa datos preocupantes: en la última década, la superficie cultivada ha caído un 40% y la producción un 25%, mientras la demanda de alimentos sigue creciendo por el turismo.
«Este desequilibrio es alarmante», advirtió el parlamentario. A pesar de que la papa local puede cubrir el 60% del consumo en ciertos momentos, la realidad anual es que más de la mitad de las papas que se comen en las Islas son importadas. Actualmente, apenas quedan 3.500 hectáreas cultivadas en todo el Archipiélago.
El problema: Importaciones en plena cosecha Abrante señaló el principal enemigo de la rentabilidad del agricultor: la entrada masiva de papa foránea justo cuando sale la papa canaria. Esta coincidencia en los puntos de venta provoca un hundimiento de los precios que hace inviable la actividad. «Los agricultores tienen dificultades para vender a un precio justo porque los supermercados apuestan por lo importado, más barato, aunque a veces sin las mismas garantías fitosanitarias», denunció.
La receta del PSOE: AIEM y control sanitario Para revertir esta situación y garantizar la soberanía alimentaria, el diputado palmero planteó una batería de medidas concretas:
- Prioridad en el lineal: Retrasar la entrada de importaciones hasta que la papa local tenga salida en temporada de cosecha.
- Uso del AIEM: Aplicar el Arbitrio sobre Importaciones y Entregas de Mercancías de forma «protectora y flexible» para frenar la entrada de producto externo desleal.
- Transparencia sanitaria: Impedir la entrada de papas tratadas con fitosanitarios prohibidos en Europa, protegiendo la salud del consumidor.
- Precio justo: Asegurar que el agricultor cubra costes.
«Defender la papa canaria es defender la soberanía alimentaria, la dignidad campesina y la identidad de Canarias», sentenció Abrante, advirtiendo que cada hectárea abandonada es una pérdida irreversible de paisaje y biodiversidad.



