El monarca, de pie por primera vez en su discurso, advierte contra el radicalismo y reclama ejemplaridad a los poderes públicos ante el «hastío ciudadano».
REDACCIÓN. EL FARO DE LA PALMA, 25 de diciembre de 2025.
MADRID/LA PALMA.- El Rey Felipe VI dirigió anoche su tradicional mensaje de Nochebuena a todos los españoles, eligiendo por segundo año consecutivo el Salón de Columnas del Palacio Real. En un discurso marcado por un lenguaje visual renovado —al aparecer de pie por primera vez en su reinado—, el monarca articuló su mensaje en torno a la necesidad de proteger la convivencia y recuperar la confianza en las instituciones en un momento de incertidumbre política.
La convivencia como eje central
El concepto de «convivencia» fue el eje vertebral de su intervención, siendo la palabra más repetida del mensaje. Don Felipe advirtió que la convivencia «no es un legado imperecedero», sino una «construcción frágil» que requiere del cuidado diario de todos los ciudadanos y representantes públicos. En este sentido, hizo un llamamiento a evitar que las ideas propias se conviertan en «dogmas» y las ajenas en «amenazas», instando a alejarse de extremismos y radicalismos que alimentan la polarización.
Aniversarios históricos y compromiso europeo
El escenario elegido, el Salón de Columnas, reforzó el contenido histórico del mensaje. El Rey recordó que en ese mismo lugar se firmó hace 40 años el tratado de adhesión de España a las Comunidades Europeas. Asimismo, destacó la importancia del 50 aniversario del inicio de la Transición democrática, poniéndola como ejemplo de coraje y capacidad de salvar desacuerdos en favor de un proyecto común.
Desafíos sociales: vivienda y desafección
El monarca no pasó por alto las preocupaciones cotidianas de los españoles. Mencionó explícitamente el acceso a la vivienda como un «obstáculo para los proyectos de tantos jóvenes» y alertó sobre el «hastío» y el «desencanto» que la actual tensión política genera en la sociedad. Ante esta situación, Felipe VI reclamó «ejemplaridad» a los poderes públicos y una actitud de servicio y deber para con los ciudadanos.
El discurso finalizó con el tradicional deseo de Feliz Navidad en las diferentes lenguas cooficiales del Estado, en un mensaje que ha sido interpretado como una inyección de optimismo y una llamada a la serenidad institucional.



