Sergio Rodríguez formaliza la invitación ante la Conferencia Episcopal para que el Pontífice sea testigo directo de la reconstrucción post-volcán y traiga consuelo a las familias.
REDACCIÓN. EL FARO DE LA PALMA. 9 de enero de 2026.
Santa Cruz de La Palma. — Ante la confirmación histórica de que Su Santidad el Papa León XIV viajará a España el próximo mes de junio e incluirá a las Islas Canarias en su itinerario, el Cabildo de La Palma ha movido ficha rápidamente. El presidente insular, Sergio Rodríguez, ha elevado una petición formal para que la «Isla Bonita» sea incluida en la agenda oficial del Pontífice.
Aunque se sabe que el Santo Padre tiene un profundo interés en conocer de primera mano la realidad migratoria del Archipiélago —una labor humanitaria que La Palma respalda plenamente—, desde la institución insular se considera que la visita estaría incompleta sin conocer la otra gran herida abierta de las islas: la recuperación tras el volcán de Tajogaite.

Un testigo para la reconstrucción
El objetivo de la invitación es claro: que el Sucesor de Pedro «sea testigo directo del proceso de reconstrucción sin precedentes que atraviesa la isla». En la carta remitida tanto al Obispo de la Diócesis Nivariense como al presidente de la Conferencia Episcopal Española, Rodríguez argumenta que la presencia del Papa supondría un espaldarazo moral incalculable.
«En este camino de reconstrucción, los valores de la perseverancia, el compañerismo y la superación han sido nuestro principal motor», reza la misiva, que plantea la visita no solo como un acto religioso, sino como un reconocimiento al «coraje de un pueblo que no se ha rendido».
Un símbolo de fe en el futuro
Desde el Cabildo se subraya que ver a León XIV pisando tierra palmera sería el «símbolo definitivo de apoyo» para miles de familias que siguen luchando por recuperar sus hogares, sus fincas y su modo de vida.
La visita se interpretaría como el mayor gesto de consuelo posible para los afectados y un hito histórico que fortalecería la moral de la ciudadanía en un año, 2026, que sigue siendo clave para la vuelta a la normalidad. Ahora, la decisión está en manos del Vaticano y de los organizadores del viaje apostólico.



