El crecimiento del 25% en viviendas vacacionales no es un accidente, es el resultado de una tormenta perfecta que ha transformado la función social de la vivienda en la isla. Para entender cómo hemos llegado a esta situación, hay que analizar las tres claves que han convertido los hogares en negocios.
- El Incentivo Económico: «Se gana más, hay menos problemas»
La primera clave es puramente económica. Para un propietario, el alquiler vacacional ofrece una rentabilidad por noche muy superior al alquiler tradicional. Además, se percibe como un modelo con menos riesgos legales: sin los problemas de los impagos o los largos procesos de desahucio, el propietario siente que tiene más control sobre su inmueble. Esta combinación de alta rentabilidad y bajo riesgo es un imán casi irresistible. - El Vacío Legal: La «Ley de la Selva»
El segundo factor es la falta de una regulación valiente por parte de las administraciones. La normativa actual es laxa y no ha sabido poner límites a la conversión de viviendas residenciales en turísticas, especialmente en bloques de apartamentos. Esta ausencia de una zonificación clara que proteja los barrios ha creado una «ley de la selva» donde el interés económico a corto plazo se impone sobre el derecho a la vivienda a largo plazo. - La Tecnología Disruptiva: El «Efecto Airbnb»
Finalmente, plataformas como Airbnb, Booking y otras han democratizado y simplificado hasta el extremo el proceso de convertir un piso en un «hotel». Han creado un mercado global al alcance de cualquier propietario, permitiéndole competir con la industria hotelera tradicional pero sin las mismas reglas, cargas fiscales ni regulaciones. Esta tecnología ha sido el acelerador definitivo de la crisis.

La vivienda debe volver a su utilidad de siempre, ser el lugar donde habitan las familias, no otro lugar más para el negocio más duro, impidiendo que la sociedad progrese y mejore. No se trata de si vivienda o turismo, se trata de que la vivienda sea lo que siempre ha sido y el turismo no sea una herramienta para ahondar en los desequilibrios sociales.



