Desde las primeras horas de este lunes, 16 de febrero de 2026, la ciudad ha sido testigo de un goteo incesante de indianos que, con el paso de las horas, se ha convertido en una auténtica marea humana. Miles de personas, ataviadas con la elegancia del lino, los encajes y los sombreros de paja, han llenado cada rincón de la capital en un día marcado por el reencuentro y la alegría compartida.
REDACCIÓN. EL FARO DE LA PALMA, 16 de febrero de 2026.
SANTA CRUZ DE LA PALMA. La atmósfera en la ciudad es vibrante. Familias y amigos se reparten por todas las calles, compartiendo comidas y brindis en una jornada donde la hospitalidad palmera brilla con la misma intensidad que el blanco de las vestimentas. Los ritmos caribeños han tomado el control, transformando la capital en un rincón de Cuba en pleno Atlántico.





El estallido de la Plaza de España El momento cumbre llegó al mediodía. El corazón de la ciudad, la Plaza de España, se desbordó por completo con la llegada de la Negra Tomasa. Su presencia ha sido la señal para que los indianos brillen con más fuerza, cantando y bailando en una marea humana que recorre la ciudad bajo una nube de polvos de talco que ya se ha hecho aire.
Un lazo de hermandad con Cuba En medio de la fiesta, La Palma no olvida sus raíces ni a sus hermanos del otro lado del océano. Entre la multitud destacan las banderas de Cuba, acompañadas de un mensaje de solidaridad por los momentos difíciles que atraviesa la isla caribeña. «Sabemos lo que sienten», es el murmullo de respeto que acompaña a la música, reafirmando que Los Indianos son, ante todo, un homenaje a la historia de la emigración palmera.
La isla brilla de blanco y canta al son de los ritmos que un día trajeron nuestros antepasados de vuelta a casa.
Gracias por las fotos a José Ayut Santos. Un Maestro de plasmar la realidad



