El Comité Científico de Evaluación y Seguimiento de Fenómenos Volcánicos (CCES) ha lanzado un mensaje de tranquilidad tras analizar la intensa actividad sísmica registrada en Tenerife en la última semana. A pesar de los tres enjambres que han sumado miles de microseísmos bajo Las Cañadas, los expertos aseguran que no existe un riesgo real de erupción a corto o medio plazo, aunque confirman que la actividad anómala de la isla sigue una tendencia al alza desde hace una década.
REDACCIÓN. EL FARO DE LA PALMA, 19 DE FEBRERO DE 2026.
TENERIFE.- Los científicos del Pevolca se han reunido este jueves para evaluar el pulso del Teide tras una serie de episodios sísmicos que han despertado el interés de la comunidad investigadora. Tras un análisis detallado, el comité ha concluido que estos eventos no incrementan la probabilidad de una erupción volcánica en las próximas semanas o meses. No obstante, el informe técnico destaca que la actividad «anómala» detectada desde 2016 continúa en aumento.
Tres enjambres en tiempo récord La sismicidad detectada en los últimos ocho días se ha manifestado a través de tres enjambres híbridos situados al oeste de Las Cañadas, a profundidades de entre 8 y 9 kilómetros:
- Primer enjambre: Registrado entre el 12 y 13 de febrero con más de 400 eventos de muy baja magnitud.
- Segundo enjambre: Localizado entre el 16 y 17 de febrero, contabilizando al menos 1.400 terremotos.
- Tercer enjambre: Iniciado el 18 de febrero, superaba ya los 1.000 eventos en el momento de la reunión científica.
Sin cambios en gases ni deformación A pesar del volumen de terremotos —ninguno de ellos sentido por la población—, los expertos subrayan que el resto de los parámetros de vigilancia volcánica se mantienen estables. No se han registrado cambios significativos en la emisión de gases ni deformaciones en el terreno, lo que refuerza la tesis de que se trata de movimientos de fluidos profundos sin ascenso de magma a la superficie.
El comité científico continuará con una vigilancia reforzada las 24 horas para analizar la evolución de esta actividad, que el pasado 10 de febrero llegó a registrar una señal continua de baja frecuencia durante más de una hora.


