Por: Manuel Marcos Pérez Hernández. 21 de febrero de 2026
A comienzos del siglo XX, el cultivo del plátano transformó profundamente la economía y el paisaje agrario del municipio, consolidándose como su principal producto de exportación. Sin embargo, la implantación de este cultivo fue el resultado de un largo proceso de cambios agrícolas y económicos iniciado a mediados del siglo XIX, marcado por la expansión de la cochinilla, la crisis del sector, la emigración y la progresiva orientación de la producción hacia los mercados exteriores.
El auge de la cochinilla (1850-1880)
Desde aproximadamente 1850, los cultivos tradicionales de regadío —especialmente la caña de azúcar y el vino— fueron perdiendo importancia frente a la expansión de las tuneras destinadas a la producción de cochinilla. La cochinilla, insecto del que se obtenía el valioso tinte rojo natural para la industria textil europea, se convirtió en el principal producto de exportación durante la segunda mitad del siglo XIX. Paralelamente se introdujeron cultivos como la cebolla y diversos frutales con fines comerciales, mientras que en las medianías se mantuvo el cultivo de cereales para el abastecimiento local.
Crisis, depresión y el éxodo a Cuba
La crisis de la cochinilla, provocada a partir de 1880 por la aparición de colorantes sintéticos, generó una profunda depresión económica que impulsó la emigración hacia Cuba. Solo entre 1887 y 1894 emigraron, fundamentalmente a la isla caribeña, 208 vecinos (48 de los cuales eran menores de edad) de una población que no superaba los 2.000 habitantes.
El renacer comercial y el título de Ciudad
Pese a esta crisis agrícola, el municipio experimentó un notable auge comercial a través de Puerto Espíndola, desde donde se exportaban cebollas, cebollinos, frutas y hortalizas. El regreso de emigrantes favoreció la introducción de cultivos como el tabaco y, especialmente, la reimplantación de la caña de azúcar, aportando capital y nuevas prácticas agrícolas.
El crecimiento económico se apoyó en el comercio con el resto de la isla mediante los caminos reales y, principalmente, por vía marítima, destacando las falúas: Las Manos de Oro, El Imposible y La Zeppelin, entre otras. Todo ello dio lugar a la aparición de industrias artesanales e innumerables trapiches dedicados inicialmente a la fabricación de azúcar y mieles. Esta etapa de prosperidad fue reconocida con la concesión del título de Ciudad en 1900 por la Reina Regente María Cristina de Habsburgo, quien aludía expresamente al «desarrollo de su agricultura, industria y comercio».
La llegada del «oro verde»: El plátano
Hasta la década de 1930 el municipio vivió uno de sus períodos de mayor progreso. A comienzos del siglo XX se introdujo el cultivo del plátano como principal producto de exportación, impulsado por la compañía británica Fyffes. El auge económico condujo a la organización del sector agrícola, culminando con la creación del Sindicato de Cosecheros en la década de 1920, con el objetivo de canalizar y estructurar las exportaciones.
La crisis de la Guerra Civil
La Guerra Civil Española supuso un periodo de fuerte crisis económica. El aislamiento obligó a ampliar la roturación de las medianías para el cultivo de papas y cereales destinados al consumo interno, así como a una intensa explotación de los recursos forestales para la obtención de madera y carbón vegetal como combustibles.
Estos procesos configuran la transición del municipio desde una economía agraria tradicional hacia un modelo progresivamente orientado a la exportación agrícola y comercial, base de su desarrollo contemporáneo.
Fuentes y Referencias:
- Peldaños de una memoria olvidada. Biblioteca Municipal. Ayuntamiento de San Andrés y Sauces e Imprenta Iriarte. Néstor Hernández López.
- La agricultura de exportación en Canarias (1940-1980). Wladimiro Rodríguez Brito.
- Introduciendo el cultivo del plátano. La Montañeta. Los Sauces. Fotografía de Miguel Brito. AGP. 1910. Restaurada y coloreada por Abraham Tomás Díaz Abreu.



