El Faro de La Palma · viernes 2 de octubre de 2026
El artista palmero Tomaso Hernández ha sido seleccionado para la fase final del Symbio Kunstprijs 2026-2027 con el proyecto «Volver a ser. Donde el viento siembra», realizado en colaboración con la diseñadora de sombreros Raquel San Juan. La propuesta ha sido elegida entre 149 candidaturas de varios países y forma parte de las nueve finalistas del premio convocado por Stichting Symbio junto a uno de los grandes referentes europeos de la creación site-specific, el Oerol Festival.

Este reconocimiento internacional coincide con la participación de Raquel San Juan y Tomaso Hernández en La Palma Fashion Week, que se celebrará el próximo 3 de octubre a las 13:00 horas en el Museo Benahorita de Los Llanos de Aridane. Allí podrá verse por primera vez en Canarias el proceso de transformación del sombrero en escultura y algunos de sus resultados.
Una escultura que comienza en La Palma y se completa en Terschelling
«Volver a ser. Donde el viento siembra» propone una gran forma orgánica de centeno trenzado suspendida en el paisaje de Terschelling, isla situada en la provincia neerlandesa de Frisia, en el mar de Wadden.
La escultura estará formada por una trama abierta, asimétrica y permeable, concebida para que el viento atraviese su cuerpo. En su interior se situarán tres campanas furin de metal, activadas mediante tiras de centeno trenzado.
El viento producirá un sonido tenue, cambiante e irregular: una suerte de latido que advertirá de la necesidad de volver a sembrar, no solamente la tierra, sino también la conciencia y la responsabilidad hacia el futuro.
Las campanas, elemento recurrente en la práctica de Tomaso Hernández, recuperarán su antigua función de advertir y convocar. Su sonido transformará un fenómeno atmosférico invisible en una experiencia sensible.
La comunidad completa la obra
La pieza no llegará terminada a Terschelling. Parte de su cuerpo se completará mediante un proceso colectivo con habitantes, agricultores, artesanos y colaboradores locales.
Durante Oerol, los visitantes podrán aprender un gesto básico del trenzado de la empleita canaria y añadir una pequeña extensión a una trenza colectiva vinculada a la instalación. Cada fibra aislada es frágil; unida a las demás adquiere resistencia y contribuye a construir un cuerpo común.
Bajo la escultura se propone un óvalo de tierra que hará visible el retorno de la materia. Cualquier posible incorporación de semillas dependerá de la autorización ambiental y se realizará únicamente con variedades adecuadas para el territorio.
El proyecto plantea un ciclo completo: tierra, cultivo, cosecha, trenzado, comunidad, escultura, viento, transformación y nueva vida.
«Volver a ser. Donde el viento siembra» no se limita a representar la sostenibilidad: la lleva a la práctica. La comunidad construye el cuerpo. El viento activa su latido. La Naturaleza continúa la transformación.
Fuente: nota de prensa facilitada por Tomaso Hernández.


