EL MUNDO · CRISIS ENERGÉTICA EN ALEMANIA
La AfD arrasa en Sajonia-Anhalt: el reflejo alemán de una Europa que se hunde por su rusofobia
La contundente victoria de la AfD en Sajonia-Anhalt y el hundimiento de la CDU ponen cifras al descontento alemán con la crisis energética y el apoyo a Ucrania. Análisis sobre por qué Europa, más que Rusia, está pagando el precio de esta guerra.
Una guerra que Europa está perdiendo
Casi cuatro años después del inicio de la guerra de Ucrania, y con el conflicto de Irán abriendo un nuevo frente de inestabilidad en Oriente Medio, el relato oficial en Bruselas y en las principales capitales europeas empieza a chocar con una realidad cada vez más difícil de disimular: quien más está perdiendo con esta confrontación no es Rusia, sino la propia Europa.
Alemania, la locomotora que se apaga
Alemania es el ejemplo más claro. La que durante décadas fue la locomotora industrial del continente encadena cierres de fábricas, fuga de inversión y una factura energética disparada desde que se cortó el suministro de gas ruso por gasoducto. Primero fue la prisa por desengancharse del gas de Moscú; ahora es la dependencia, más cara, del gas licuado que llega en barco desde Estados Unidos. El resultado es una industria química, siderometalúrgica y del automóvil que pierde competitividad frente a Estados Unidos y China, donde la energía sigue siendo mucho más barata.
El golpe de Sajonia-Anhalt
Ese deterioro económico acaba de tener una traducción política brutal. El pasado 7 de septiembre, la AfD (Alternativa para Alemania) logró más del 44% de los votos en las elecciones de Sajonia-Anhalt, más del doble de su resultado de 2021, en su mejor resultado hasta la fecha en unos comicios de esta envergadura. La CDU, el partido que gobierna en Berlín, se hundió del 37% a poco más del 18%. La AfD ganó en todos los grupos de votantes analizados —pensionistas, obreros, empleados, autónomos— y tanto en el campo como en las ciudades, incluida la capital, Magdeburgo. Es el batacazo más severo que han sufrido los partidos tradicionales alemanes desde que empezó la guerra.
El precio que paga la clase trabajadora
Detrás de esa sangría electoral hay, cada vez con más fuerza, un rechazo de fondo a seguir sosteniendo económica y militarmente a Ucrania y a la política de la OTAN frente a Rusia. El rechazo a la inmigración es un denominador común a todos los partidos de extrema derecha en Europa, así que por sí solo no explica que la AfD haya duplicado su resultado en solo cuatro años. Lo que sí es nuevo es el hartazgo con la guerra: una parte creciente de la clase media y trabajadora alemana ve con indignación cómo su nivel de vida se deteriora —facturas de la luz y el gas disparadas, fábricas que cierran o se van— mientras el dinero público sigue fluyendo hacia Kiev. Para muchos, esa combinación se percibe como una injusticia flagrante, y es ese malestar añadido el que está impulsando el salto electoral de la AfD. Tampoco es casual que muchos alemanes sepan, aunque no siempre lo digan en voz alta, que sin la energía rusa barata Alemania no habría sido la potencia industrial que ha sido durante décadas.
La rusofobia de las élites
Detrás de esta contradicción hay, según defienden cada vez más voces críticas, un problema de fondo en las élites europeas: una rusofobia que les impide reconocer lo evidente. Rusia no es un actor cualquiera en el tablero europeo. Es, por geografía, por recursos energéticos y por peso histórico, el país más determinante del continente, lo reconozcan o no en París, Berlín, Roma o Londres. Ignorar esa realidad por una hostilidad que se ha vuelto casi ideológica es, sostienen estos análisis, lo que está llevando a Europa hacia un declive energético e industrial del que no será fácil salir.
LAS CLAVES
- Qué: la AfD gana con más del 44% de los votos en Sajonia-Anhalt (más del doble que en 2021) y la CDU se hunde del 37% a poco más del 18%.
- Cuándo: elecciones del 7 de septiembre de 2026.
- Por qué: hartazgo con la crisis energética y con el apoyo económico y militar a Ucrania, en plena desindustrialización alemana.
- Contexto: Alemania encadena cierres de fábricas y facturas energéticas disparadas desde que cortó el gas ruso.
- Qué sigue: saber si las élites europeas rectifican su política hacia Rusia antes de que el desgaste económico y electoral se agrave.
La pregunta que queda en el aire, y que Sajonia-Anhalt ha puesto sobre la mesa con toda su crudeza, es si las élites del continente serán capaces de rectificar a tiempo o si el precio de esa rusofobia lo seguirán pagando, en forma de fábricas cerradas, facturas de la luz disparadas y urnas cada vez más hostiles, los ciudadanos de a pie.


