MEMORIA PALMERA · SAN ANDRÉS Y SAUCES
Marcos y Cordero: más de un siglo defendiendo nuestras aguas
Un expediente de 1894 y varias décadas de concesiones, pleitos y reclamaciones vecinales muestran cómo San Andrés y Sauces defendió, generación tras generación, los nacientes que dieron vida al municipio.
Por Manuel Marcos Pérez Hernández, Cronista Oficial de San Andrés y Sauces
La historia de San Andrés y Sauces no puede escribirse sin el agua. Los nacientes de Marcos y Cordero hicieron posible durante siglos los cultivos, el abastecimiento de la población y buena parte del desarrollo económico del municipio. Pero esa riqueza natural no estuvo siempre asegurada, y la documentación municipal demuestra que su defensa preocupó a nuestros antepasados ante los grandes conflictos de principios del siglo XX.
1894: la defensa del monte y del agua
Un expediente de 1894, siendo alcalde don Anselmo Herrera Rodríguez, constituye un testimonio especialmente revelador. El Ayuntamiento tuvo conocimiento de talas de pinos en terrenos próximos a los nacientes de Marcos y Cordero y mostró su preocupación por el perjuicio que la desaparición del arbolado pudiera causar a las aguas. Las actas aluden incluso a una tala situada «al Poniente del naciente de las aguas de Cordero».
La Corporación no permaneció indiferente: promovió reconocimientos, solicitó informes y acudió a las autoridades competentes. Aquella actuación revela una idea sorprendentemente moderna: proteger el monte es también proteger el agua. La defensa de 1894 anticipaba, además, un conflicto mucho mayor.

1903: la concesión que encendió el conflicto
Desde los repartimientos posteriores a la conquista, las aguas del Río de Los Sauces habían estado vinculadas a las antiguas haciendas de los Príncipes y de los Señores. La situación cambió en 1903, cuando la Administración del Estado declaró públicas determinadas aguas sobrantes del barranco y otorgó una concesión de 310 litros por segundo a la denominada Casa Yanes, inicialmente para el riego de San Andrés y Las Lomadas.
La reacción de los propietarios y regantes fue inmediata. En mayo de 1903 se constituyó el Sindicato de la Comunidad de Regantes, presidido por don Abraham Martín Herrera. No fue un simple trámite administrativo, sino la organización colectiva de una defensa frente a lo que muchos vecinos consideraban una amenaza para unos derechos históricos.
Los pleitos que se prolongaron durante décadas
El conflicto llegó a los tribunales y se prolongó durante años. Mientras se discutían títulos y competencias, en el municipio preocupaba garantizar el agua necesaria para la población y los cultivos. En una reunión celebrada en la Alameda se fijó como indispensable un caudal mínimo de 35.000 pipas diarias, aproximadamente 183 litros por segundo.
La protesta tampoco desapareció con el tiempo. En 1923, veinte años después de la concesión, un escrito encabezado por don Leopoldo Martín González y respaldado por 208 vecinos reclamó la caducidad de aquella concesión, denunciando que los aprovechamientos previstos no se habían ejecutado en los términos esperados.
La reclamación no prosperó, pero la defensa continuó. En 1929 una Real Orden fijó en 165,54 litros continuos por segundo el caudal que la Comunidad de Regantes podía derivar desde la acequia de La Tomada. A comienzos de los años cuarenta la concesión administrativa pasó al Ayuntamiento, que posteriormente la cedería a la Comunidad de Regantes en las condiciones establecidas para su aprovechamiento.

Vistas hoy, las actas de 1894 y la documentación de las primeras décadas del siglo XX cuentan una misma historia. Primero fueron las talas próximas a los nacientes; después las concesiones, los pleitos y las reclamaciones vecinales. Cambiaban los problemas y sus protagonistas, pero permanecía una convicción: el agua debía ser defendida.
En estas fiestas de Nuestra Señora de Montserrat, cuando el municipio vuelve a encontrarse con su historia y con su memoria, merece la pena recordar a quienes defendieron a Marcos y Cordero generación tras generación.
FUENTES BIBLIOGRÁFICAS
- Archivo Municipal de San Andrés y Sauces. Actas relativas a las talas y protección de los nacientes de Marcos y Cordero. 1894.
- Archivo Municipal de San Andrés y Sauces. Actas de Pleno.
- Comunidad de Regantes de Los Sauces. Actas del Sindicato, 1903-1923.
- Batista Medina, José Antonio. El agua es de la tierra: una gestión comunal de un sistema de riego.
SOBRE EL AUTOR
Manuel Marcos Pérez Hernández es investigador y divulgador palmero, especialmente vinculado a la memoria de San Andrés y Sauces. Sus artículos para El Faro de La Palma rescatan oficios, paisajes, arquitecturas y celebraciones tradicionales que forman el sustrato cultural de la isla.
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