Un análisis de El Faro de La Palma desvela cómo la Ley de Islas Verdes facilita la construcción de villas de lujo en suelo rústico mientras se agrava la crisis de vivienda para los palmeros.
La Paradoja Inicial
La voz de alarma la daba la pasada semana el colectivo Centinela-Ecologistas en Acción, denunciando la proliferación de villas de lujo en suelo rústico de Tijarafe. Sin embargo, su denuncia destapa una paradoja mucho más profunda que afecta a toda la isla: mientras la ley facilita estos proyectos turísticos, para un residente de La Palma construir una vivienda familiar en el mismo tipo de suelo es una carrera de obstáculos casi insalvable, a pesar de la alarmante falta de oferta de vivienda.
El Poder de los Datos – El Top 5 del Boom
Un análisis de los datos oficiales del Cabildo de los últimos 12 años, realizado por este periódico, demuestra que el boom de la vivienda vacacional es un fenómeno insular, con cinco municipios que lideran esta transformación de forma abrumadora.
Ranking del crecimiento de la Vivienda Vacacional (2013-2024):
- El Paso: Líder absoluto del cambio de modelo. Ha pasado de 120 plazas de vivienda vacacional a más de 650. Un crecimiento superior al 440%.
- Tijarafe: El caso que originó la investigación. Ha pasado de 165 plazas a más de 830. Un crecimiento del 405%.
- Puntallana: Un caso muy significativo. Ha pasado de apenas 40 plazas a casi 200, lo que supone un crecimiento del 375%.
- Los Llanos de Aridane: A pesar de ser un núcleo grande, el crecimiento es enorme. Pasa de unas 150 plazas a casi 600. Un crecimiento del 290%.
- Garafía: Sigue un patrón similar. Pasa de unas 30 plazas a casi 100. Un crecimiento del 230%.
El análisis es claro: el boom se concentra de forma masiva en la comarca oeste y en los municipios del norte con más suelo rústico.
Suelo Rústico: Sí para el negocio, no para las personas
El corazón del problema reside en la ley. Para un palmero, construir su casa en suelo rústico requiere justificar una explotación agraria, parcelas mínimas de 10.000 m² y una edificabilidad de apenas el 1%. Es un muro. Para el turismo, la Ley de Islas Verdes crea una vía paralela mucho más laxa.
Las consecuencias son claras: un modelo que consume suelo y agua, genera empleo de bajo valor añadido y convierte el paisaje en una estampa turística. Y la prueba definitiva de este fenómeno la encontramos en las aulas. A pesar de una década de boom constructor, la población escolar no solo no ha crecido, sino que ha descendido en los cinco municipios que lideran la explosión de la vivienda vacacional.
Evolución de la Población Escolar (Infantil y Primaria)
| Municipio | Alumnos (2013/14) | Alumnos (2023/24) |
| El Paso | 560 | 545 |
| Tijarafe | 175 | 168 |
| Puntallana | 118 | 105 |
| Los Llanos | 1.450 | 1.380 |
| Garafía | 55 | 48 |
El modelo atrae inversores, pero no fija familias.
La pregunta final, la que se hacen muchos palmeros, es inevitable: ¿cómo es posible que la ley permita construir villas de lujo con piscina en suelo rústico para turistas, pero ponga innumerables trabas para que una familia local construya su propia vivienda? La respuesta apunta a un modelo que, ante la alarmante falta de oferta, prioriza el negocio sobre el derecho a la vivienda de sus propios ciudadanos.
La ley de las islas verdes visto lo visto deja mucho que desear, ya que en vez de que sirva para que los palmeros puedan construir, se los ha alejado del entorno rural para si permitírselos a las viviendas turísticas un disparate que crea ciudadanos de primera categoría los que si pueden construir con fines turísticos y los que no, el resto de los habitantes de La Palma, que no entienden semejante disparate.


