
SANTÍSIMO CRISTO DE EL PLANTO · PARTE II DE IV
Sacristía y nuevas obras, el Calvario y las procesiones de penitencia
Segunda entrega de la serie que recorre la historia, el arte y la devoción del Santísimo Cristo de El Planto: la sacristía y las obras del siglo XVIII, la parada de la ermita en la Bajada de la Virgen de las Nieves y el Calvario de las antiguas procesiones de penitencia.
José Guillermo Rodríguez Escudero · Sábado 19 de septiembre de 2026
Sacristía y nuevas obras en el siglo XVIII
La historia constructiva del templo continuaría todavía durante las décadas siguientes.
El presbítero Domingo Maciel de Salazar mandó fabricar un cuarto contiguo a la ermita con el propósito de disponer de un lugar donde poder retirarse. El aposento contaba con una puerta que comunicaba directamente con la capilla mayor y fue construido después de obtener la pertinente autorización eclesiástica.
Tras el fallecimiento del presbítero, ocurrido en 1692, aquella estancia pasó a desempeñar la función de sacristía.
Décadas más tarde, el deterioro del edificio volvió a exigir nuevas actuaciones. Durante la visita realizada por Felipe Alfaro de Franchy en 1769, la ermita presentaba un preocupante estado de ruina, al encontrarse «sin la seguridad que corresponde a un edificio antiguo sin mediación de vecindario».
Ante esta situación se ordenó alargar la capilla mayor y la sacristía. Las obras quedaron reflejadas en las cuentas correspondientes a 1782 y supusieron un gasto total de 8.668 reales y 6 maravedíes.
De este modo, a lo largo de más de un siglo, la pequeña ermita fue transformándose y adaptándose a las necesidades de sus devotos, sin perder, sin embargo, la esencia humilde que siempre la había caracterizado.
Una parada en el camino de la Virgen de las Nieves
La ermita del Planto posee, además, una importancia que trasciende sus dimensiones y su arquitectura. Desde hace siglos forma parte de uno de los momentos más significativos de la tradición religiosa de Santa Cruz de La Palma: la Bajada Lustral de la Virgen de las Nieves.
Era —y continúa siendo— parada obligatoria y lugar de descanso de la «Negrita» durante su traslado desde su Real Santuario hasta la iglesia de El Salvador.
Esta circunstancia convirtió al pequeño y recoleto recinto sacro en un lugar ampliamente conocido y visitado, pese a encontrarse alejado del centro de la ciudad. Su emplazamiento, además, contribuye a dotarlo de una especial belleza, pues el camino hasta la ermita forma parte inseparable de la experiencia y del recuerdo de quienes han participado en estas celebraciones.
La importancia que adquiría el lugar durante la Bajada queda perfectamente reflejada en el testimonio de un autor anónimo que describió la Bajada de la Señora de 1765. Según relata, «… en el campo, todo el cual estaba adornado de laureles y banderas que parecía un propio monte, cuyo adorno siguió hasta la ermita del Planto, la que estaba muy compuesta sobre el primor y hermosura de aquel vistoso sitio».
La descripción permite imaginar aquel paisaje engalanado, transformado para recibir a la Virgen: laureles, banderas y adornos que acompañaban el recorrido hasta la ermita y convertían el entorno natural en un auténtico escenario ceremonial.
El Calvario y las procesiones de penitencia
Pero la ermita del Planto no fue únicamente un lugar de paso durante las grandes celebraciones vinculadas a la Virgen de las Nieves.
Durante la Cuaresma y la Semana Santa concurrían hasta ella, en procesión, las distintas hermandades y cofradías penitenciales de la ciudad, acompañadas por numerosos vecinos. La ermita se integraba así plenamente en el calendario religioso de Santa Cruz de La Palma y en las manifestaciones públicas de la piedad de sus habitantes.

Aún hoy permanece un Calvario de tea situado en el exterior de la capilla mayor, precisamente a la entrada de la pequeña plaza de la ermita y en la zona elevada de la pendiente del Camino Real de El Planto.
Su emplazamiento no es casual. La ascensión hasta la ermita evocaba simbólicamente la subida al Monte Gólgota, reproduciendo mediante el propio recorrido físico una de las imágenes centrales de la Pasión de Cristo.
La tradición penitencial del lugar quedó recogida también en un testimonio de 1867. Según se decía entonces, hasta aquel punto acudían periódicamente «ciertas procesiones de penitencia que se hacían por corporaciones de la ciudad al Calvario, estaciones que hace más de cien años no se verifican ya».
La frase revela cómo, para entonces, aquellas antiguas procesiones habían dejado de celebrarse, pero también deja constancia de la profunda huella que habían dejado en la memoria colectiva.
Precisamente en este entorno se sitúa la conocida leyenda de la Cruz de Los Pasitos. Según la tradición, un hombre celoso, oculto entre los penitentes de una de aquellas procesiones, siguió a su prometida a su regreso del Calvario y la asesinó. Al día siguiente, en el mismo lugar donde se había producido el crimen, fue levantada una cruz como señal permanente del trágico suceso. La historia, transmitida durante generaciones, quedó así ligada para siempre al antiguo camino que comunicaba el barranco de Las Nieves con la cuesta de El Planto.
Y así, entre el camino, el Calvario, la ermita y las antiguas devociones, el Santísimo Cristo del Planto continúa formando parte del paisaje histórico y espiritual de Santa Cruz de La Palma. Su arquitectura humilde, sus muros encalados y su pequeño campanario son el resultado visible de siglos de devoción, de obras y transformaciones, pero también de una historia mucho más amplia: la de los hombres y mujeres que hicieron de este rincón de la Dehesa de La Encarnación un lugar de oración, penitencia, descanso y encuentro.
La ermita del Cristo del Planto permanece, de este modo, como uno de esos pequeños espacios patrimoniales en los que la historia de La Palma no se contempla únicamente en sus grandes monumentos, sino también en sus caminos, en sus tradiciones y en aquellos lugares modestos que, generación tras generación, han acompañado la vida espiritual de la ciudad.
De las advocaciones de la ermita, de la singular imagen del Señor de El Planto y de la devoción popular que despertó entre los marineros y los vecinos de la ciudad hablaremos en la tercera entrega de esta serie.
Fuente: José Guillermo Rodríguez Escudero, cronista e investigador palmero.
SANTÍSIMO CRISTO DE EL PLANTO · LA SERIE COMPLETA
Parte I. La ermita del Cristo: una fundación nacida de la devoción
Parte II. Sacristía y nuevas obras, el Calvario y las procesiones de penitencia (esta entrega)
Parte III. Devoción al Crucificado: los exvotos y las fiestas del Cristo
Parte IV. El retablo del Cristo y las imágenes del Calvario


