Hoy conmemoramos la vigencia de nuestra Norma Suprema. Casi medio siglo de concordia que ha permitido al país pasar del blanco y negro al color, consolidándose como una democracia plena y un socio fundamental en el mundo.
DIRECTOR. EL FARO DE LA PALMA, 06 de diciembre de 2025.
Hoy, 6 de diciembre, el calendario nos invita a parar y mirar atrás para entender cuánto hemos avanzado. Celebramos 47 años de la aprobación de la Constitución Española de 1978, la norma suprema que derribó muros y construyó puentes. No es una fecha cualquiera; es el cumpleaños de nuestra libertad y del periodo de mayor prosperidad y paz de nuestra historia moderna.
A veces, la vorágine política del día a día nos impide ver el bosque. Pero la realidad es incontestable: bajo el paraguas de esta Carta Magna, España ha experimentado una transformación sin precedentes. Hemos pasado de ser un país que miraba con recelo al exterior a convertirnos en un motor fundamental de la Unión Europea y un referente internacional en derechos civiles, sanidad pública y calidad de vida.
El vehículo del progreso
La Constitución ha sido el vehículo que ha permitido modernizar nuestras infraestructuras, blindar el Estado del Bienestar y garantizar la igualdad de todos ante la ley, independientemente de su origen o pensamiento. Fue la llave que nos abrió las puertas de Europa y del mundo.
Para Canarias, y específicamente para La Palma, este texto tiene un valor añadido. El reconocimiento del Estado de las Autonomías y el principio de solidaridad interterritorial son los cimientos que nos permiten, desde la ultraperiferia, tener voz propia y recibir el apoyo necesario cuando la naturaleza nos golpea, como hemos visto recientemente.
Un éxito colectivo
Hoy no celebramos a unas siglas ni a una ideología. Celebramos el éxito colectivo de una sociedad que, hace casi medio siglo, decidió abrazarse en lugar de enfrentarse. La Constitución es el punto de encuentro, el suelo firme sobre el que pisamos y la garantía de que, pase lo que pase, tenemos unas reglas del juego que protegen al ciudadano.
En un mundo convulso, reivindicar la vigencia y el valor de nuestra Norma Suprema es reivindicar la mejor versión de nosotros mismos. ¡Feliz Día de la Constitución!



