El Gobierno de Canarias transfiere fondos al Cabildo para rematar el proyecto técnico de la obra. El objetivo es ensanchar radios de giro y estabilizar los taludes en uno de los tramos más conflictivos del Noroeste.
REDACCIÓN. EL FARO DE LA PALMA, 10 de Diciembre de 2025.
TIJARAFE.-Conducir por el noroeste de La Palma implica, a menudo, lidiar con una orografía desafiante. El Gobierno de Canarias ha decidido poner el foco en uno de los puntos negros de la conectividad insular: el tramo de la LP-1 que une Amagar con el casco de Tijarafe.
El Consejo de Gobierno ha autorizado esta tarde una transferencia de crédito de 90.000 euros a favor del Cabildo de La Palma. No se trata aún de las máquinas sobre el asfalto, sino del paso previo imprescindible: inyectar recursos para finalizar la redacción del proyecto técnico.
Un cuello de botella en la montaña
La Consejería de Obras Públicas reconoce la urgencia de actuar en una vía que define como «singular»: una carretera de alta montaña que atraviesa una pequeña zona urbana, estrecha y con limitaciones evidentes para el tráfico pesado o las guaguas.
El dinero servirá para diseñar una reforma integral que ataque los tres grandes problemas de la zona:
- Curvas cerradas: Se mejorará el radio de giro para facilitar la maniobrabilidad.
- Derrumbes: Se proyectarán sistemas de estabilización y contención de taludes, dado que es una zona con una «elevada frecuencia de desprendimientos».
- Agua: Se ejecutarán nuevas obras de drenaje para evitar balsas y escorrentías.
Esta inyección económica busca acelerar los trámites para que la obra pueda licitarse cuanto antes, garantizando la seguridad y la cohesión territorial de una comarca que depende exclusivamente de esta arteria para su desarrollo socioeconómico.



