¿Es necesaria una industria de agua artificial en la isla con más lluvia de Canarias? La asociación «Agua para La Palma» ha calificado de «irresponsable» la puesta en marcha de la primera desaladora permanente para riego en Breña Baja. En un contexto marcado por dos años de lluvias abundantes y una escalada mundial de los precios del crudo, el colectivo denuncia que esta infraestructura no solo carece de justificación técnica, sino que pone en riesgo la estabilidad de un sistema eléctrico insular ya obsoleto y al borde del apagón.
REDACCIÓN. EL FARO DE LA PALMA, 12 DE MARZO DE 2026.
La asociación Agua para La Palma ha manifestado su firme rechazo a la instalación de la primera planta desaladora de agua marina permanente destinada al riego en la isla, cuyos trabajos ya han sido iniciados por el Cabildo de La Palma en el municipio de Breña Baja. El colectivo ciudadano cuestiona no solo la idoneidad de la obra, sino el uso del procedimiento de emergencia para su ejecución.
⚖️ El conflicto: ¿Hay emergencia hídrica real?
Para la asociación, no existen circunstancias que amparen la vía de urgencia. Argumentan que La Palma suma dos años con lluvias normalizadas y reservas subterráneas suficientes. De hecho, señalan que incluso en Tenerife, donde sí se declaró la emergencia hídrica en 2024, dicha medida ya se ha dado por finalizada, mientras que en La Palma se mantiene esta apuesta por el agua industrial.
⚡ Un sistema eléctrico al límite
Uno de los puntos más críticos de la denuncia es el impacto energético. La planta añadirá demanda a un sistema eléctrico insular que depende en un 98% de combustibles fósiles importados. «Es una política suicida», alerta el colectivo, señalando la «irresponsabilidad» de aumentar esta dependencia en medio de la actual situación geopolítica internacional y la guerra entre EEUU e Irán, que amenaza con disparar los precios del petróleo.
A esto se suma la fragilidad de la central de Los Guinchos. Tras el fracaso del concurso del Ministerio de Transición Ecológica para renovar los grupos eléctricos, la asociación ve inviable añadir más carga a una red que ya ha sufrido varios apagones. El propio consejero autonómico, Mariano Hernández Zapata, ha reconocido que las soluciones de almacenamiento (baterías y bombeo) aún tardarán años en ser realidad.
💰 Costes y discrepancias técnicas
La desaladora de Breña Baja, con una inversión de 2.130.000 euros, producirá 2.500 m³ diarios que deberán ser impulsados hasta el canal LP-1 a 500 metros de altitud, multiplicando el gasto eléctrico.
- La versión oficial: El Cabildo justifica la obra por la salinización de los pozos del Valle, que achaca a gases volcánicos según el IGME.
- La versión ciudadana: La asociación, respaldada por informes del químico Julio Muñiz, afirma que la salinización se debe a la intrusión marina provocada por la sobreexplotación de los pozos.
🛠️ Alternativas ignoradas
Agua para La Palma critica que, mientras el dinero fluye rápido para las desaladoras, otras obras estratégicas avanzan a «paso de tortuga»:
- Cierres hidráulicos (tranques): Necesarios para regular la extracción en galerías y evitar que el agua se tire a los barrancos.
- Redes de transporte: Se pierden hasta el 50% de los caudales por fugas en infraestructuras obsoletas.
- Túnel de Trasvase: Denuncian que la obra adjudicada incluye una galería paralela «innecesaria» y que el presupuesto actual dificulta la subcontratación de empresas.
📊 El «engaño» de las balsas
Finalmente, el colectivo denuncia una manipulación de los datos de almacenamiento. Sostienen que se proyecta una imagen de escasez usando el nivel medio de las balsas, incluyendo la Laguna de Barlovento, que pese a representar el 50% de la capacidad insular, no puede llenarse por las roturas en su lámina impermeabilizante. El resto de embalses, aseguran, presentan niveles elevados.
Por todo ello, exigen la paralización inmediata de la planta de Breña Baja y un cambio de rumbo hacia la reparación de infraestructuras y el aprovechamiento del agua natural subterránea.



