La asociación, avalada por el ingeniero Carlos Soler, advierte de la falta de estudios geotécnicos, la indisponibilidad de terrenos y un sobredimensionamiento injustificado, proponiendo realizar la obra por el interior del canal actual.
REDACCIÓN. EL FARO DE LA PALMA. 13 de enero de 2026.
Santa Cruz de La Palma. — La gestión de las infraestructuras hidráulicas vuelve al centro de la polémica. La Asociación Agua para La Palma ha advertido al Consejo Insular de Aguas de La Palma (CIALP), entidad adscrita al Cabildo, que su proyecto de entubamiento del canal LP-1 entre Aduares y Fuencaliente —actualmente en información pública para su licitación por 25,7 millones de euros— es una obra «irrealizable» tal como este organismo público la ha planteado.
Necesidad de la obra vs. inviabilidad técnica En sus alegaciones al proyecto, este colectivo deja claro que entubar el canal Barlovento-Fuencaliente es una medida «realmente necesaria» para reducir las importantes pérdidas de agua de la actual conducción, considerada la columna vertebral del suministro de agua en la isla; de hecho, recuerdan que esta ha sido una de sus constantes reivindicaciones desde hace años.
Sin embargo, a renglón seguido, la asociación denuncia que la ejecución del proyecto del CIALP no solo es «prácticamente inviable desde el punto de vista técnico, sino jurídicamente insegura y condenada a generar problemas administrativos y sobrecostes», por lo que reclaman su modificación y el estudio de alternativas.
El conflicto de los terrenos: ¿Dentro o fuera? La propuesta de Agua para La Palma consiste en colocar la tubería dentro del actual canal, en lugar de la alternativa proyectada por el Cabildo, que plantea instalar el tubo paralelo a la infraestructura existente.
Con la opción defendida por el colectivo ciudadano se evitaría ocupar terrenos privados. El proyecto del CIALP requiere una franja de 2 metros, pese a que no hay constancia de que en su día se expropiaran esos terrenos para crear un dominio público hidráulico en la margen del canal existente. Por ello, advierten que la actuación planteada sería «totalmente imposible de llevar a cabo» sin la disponibilidad de dicho suelo.
Falta de informe geotécnico y competencia profesional Las alegaciones incorporan un informe técnico elaborado por el ingeniero de Caminos, Canales y Puertos Carlos Soler Liceras, experto en hidráulica y energía, que respalda los argumentos de la asociación. Ambos consideran especialmente grave que el proyecto carezca de un informe geotécnico, obligatorio según la Ley de Contratos del Sector Público para una obra de estas características, dejando esta labor al contratista una vez adjudicados los trabajos.
Califican esta fórmula de «temeridad técnica y administrativa», ya que aboca casi con seguridad a modificados de obra, dejando al órgano contratante en una posición de debilidad jurídica. Además, reprochan al CIALP que el proyecto haya sido redactado por ingenieros agrónomos cuando, a su juicio, la complejidad de la obra —una conducción de gran diámetro y más de 30 km de longitud— corresponde al ámbito profesional de los ingenieros de Caminos, Canales y Puertos.
Sobredimensionamiento y materiales inadecuados La asociación observa un «sobredimensionamiento injustificado» del diámetro de la tubería prevista (800 mm), ya que se pretende una capacidad de transporte de 3.058 pipas por hora, cuando informes de los propios técnicos del CIALP sitúan el caudal máximo alcanzado con el actual canal en unas 1.500 pipas por hora.
Con esos caudales reales, Agua para La Palma insiste en estudiar la alternativa de colocar una tubería de 500 o 600 mm no metálica (polietileno, polipropileno u otro material similar, excluyendo el PVC) dentro del propio canal existente, usándolo como encofrado. Esta opción, de menor complejidad técnica, aseguraría el caudal de 1.500 pipas por hora y no generaría conflictos con los propietarios, ni retrasos administrativos ni sobrecostes. Además, permitiría en el futuro hormigonar el conjunto y colocar un nuevo tubo encima si fuera necesario aumentar el caudal.
También alertan sobre la elección de tuberías de acero galvanizado, sujetas con anclajes de hormigón cada 9 metros, advirtiendo de la corrosión por contacto. Asimismo, cuestionan el uso de PVC orientado en tramos enterrados bajo carreteras por su menor vida útil y su falta de idoneidad para aguas de abastecimiento urbano.
Logística y plazos Agua para La Palma previene que el proyecto no explica cómo se ejecutará realmente la obra ni cómo se manejarán tuberías de gran tamaño y peso por carreteras y accesos de tierra (se prevén más de 30), ni cómo seguirán la traza curva del canal. Además, señalan que el proyecto fue firmado en marzo de 2025 pero salió a exposición pública el 5 de diciembre, «lo que sugiere que para el Cabildo esta actuación no es urgente y también su inseguridad sobre la solvencia técnica del documento».
Alternativa a las desaladoras Finalmente, la asociación califica la iniciativa de «nueva chapuza» y reitera que La Palma, la isla de mayor pluviosidad de Canarias, «no necesita las caras e insostenibles» plantas desaladoras previstas en Fuencaliente y Tazacorte. Insisten en que hay recursos subterráneos suficientes si se gestionan bien mediante la reperforación del Túnel de Trasvase, la reparación de fugas (que alcanzan el 50%) y la instalación de tranques hidráulicos en las galerías para regular la extracción según la demanda.



