El ingeniero Carlos Soler y el colectivo ciudadano sostienen que las muestras que hallaron microplásticos en el subsuelo de La Palma y El Hierro carecen de validez científica. Según denuncian, el agua analizada ya estaba contaminada por el contacto previo con tuberías y depuradoras, y no por el estado real de los acuíferos.
REDACCIÓN. EL FARO DE LA PALMA, 24 DE MARZO DE 2026.
La calidad de las aguas subterráneas de La Palma y El Hierro ha vuelto al centro del debate técnico y político. La Asociación Agua para La Palma, respaldada por el ingeniero hidrólogo Carlos Soler, ha cuestionado frontalmente un estudio de la Universidad de La Laguna (ULL) que alertaba sobre la presencia de microplásticos en los acuíferos canarios. Según los expertos, los resultados del grupo «Ingenia» están distorsionados por una elección errónea de los puntos de muestreo.
Falta de rigor en el muestreo El núcleo de la crítica reside en que las muestras analizadas en 2022 no se tomaron directamente en el origen, como galerías o nacientes, sino en infraestructuras ya expuestas al plástico. Soler advierte que es un error metodológico tomar agua de depuradoras o depósitos para evaluar la pureza del subsuelo.
En un análisis pormenorizado, el ingeniero invalida las muestras de La Palma una a una:
- LP1 y LP3: Tomadas en las depuradoras de Los Llanos y Los Cancajos, tras pasar por toda la red de saneamiento y tuberías domésticas.
- LP4 y LP5: Recogidas en estanques de riego y conducciones que mezclan aguas de galerías con tuberías de polietileno.
- LP2 (Fuente Santa): Se cuestiona por la falta de precisión sobre cuál de las pocetas se analizó, señalando que varias están en contacto con resinas plásticas y tuberías verticales.
En el caso de El Hierro, se rechazan las muestras EH1, EH2 y EH4 por extraerse mediante bombas con recubrimientos plásticos, y la EH3 por proceder de zonas anegadas con basura o sistemas de agua desalada.
Imposibilidad física y cronológica Además de los fallos en el muestreo, Soler aporta dos argumentos científicos de peso. Primero, la antigüedad del agua: los acuíferos contienen recursos con centenares de años, mientras que el uso masivo de plásticos en Canarias no llega al siglo. Segundo, el tamaño de las partículas: los fragmentos milimétricos detectados (casi 2 mm) difícilmente podrían filtrarse por la estructura geológica de las coladas y piroclastos canarios, cuya permeabilidad por filtración bloquea este tipo de elementos.
El trasfondo político: ¿Excusas para las desaladoras? La Asociación Agua para La Palma va más allá y califica el error de «intencionado». Denuncian que estos estudios buscan desprestigiar la calidad del agua subterránea para justificar la implantación de agua industrial. Según el colectivo, se están utilizando «excusas» como la contaminación por CO2 tras la erupción o, ahora, los microplásticos, para favorecer el negocio de las desaladoras, como la proyectada por vía de emergencia en Breña Baja, aumentando la dependencia energética de la isla.



