El informe AROPE 2025 radiografía la exclusión más allá de las cifras generales: uno de cada diez canarios sufre pobreza severa, y colectivos como menores o desempleados afrontan una vulnerabilidad enquistada que exige políticas sociales integrales y urgentes.
Por: Redacción | El Faro de La Palma Fecha: 20 de octubre, 2025
CANARIAS.- El último informe AROPE 2025 ahonda en la complejidad y el calado estructural de la pobreza en Canarias, revelando una realidad social que a menudo queda oculta tras los grandes titulares turísticos y económicos. Si bien la tasa general de riesgo de pobreza y exclusión ha descendido levemente al 31,2%, el estudio de la Red Europea de Lucha contra la Pobreza (EAPN-Canarias) detalla las grietas de un sistema donde la recuperación macroeconómica no logra permear a los hogares más frágiles.
¿Qué significa realmente estar en riesgo?
El indicador AROPE agrupa diversas realidades. En Canarias, esto se traduce en:
- 695.000 residentes (uno de cada tres) en riesgo de pobreza o exclusión.
- Un 24,6% viviendo bajo el umbral de la pobreza (ingresos inferiores a 965 euros mensuales para un hogar unipersonal, según umbrales adaptados).
- Un 10,8% sufriendo carencia material y social severa, sin poder afrontar gastos básicos como mantener la vivienda caliente, tener coche o permitirse una semana de vacaciones.
- Un 10,4% atrapado en hogares con muy baja intensidad laboral, muy por encima de la media española (7%).
- Y, de forma alarmante, un 10,6% (aproximadamente 225.000 personas) sufriendo pobreza severa.
A esto se suma que un 57% de los isleños reconoce tener dificultades para llegar a fin de mes y casi un 18% padece pobreza energética.
Un problema crónico, no coyuntural
Los expertos sociales, basándose en el informe, señalan que el auge turístico no está siendo suficiente para sacar de la precariedad a amplios segmentos de la población. El empleo generado sigue siendo mayoritariamente temporal y mal remunerado, mientras el coste de la vivienda se ha disparado (un 68% el alquiler en la última década) y el colchón familiar se erosiona. La vulnerabilidad se ceba especialmente con ciertos colectivos: el 40,2% de los menores y el 60,8% de las personas desempleadas ven su futuro condicionado por la desigualdad.
Progresos insuficientes y brecha persistente
Aunque Canarias ha reducido en unas 50.000 personas la cifra de pobreza y exclusión respecto a 2023, la distancia con la media estatal (25,2%) y europea (21%) sigue siendo abismal. El ritmo de mejora, advierte EAPN, no compensa la cronificación de la precariedad.
El informe insiste en que la pobreza en Canarias es una cuestión transversal que afecta de forma agravada a mujeres, infancia, mayores, migrantes y personas con discapacidad. Por ello, actuar solo sobre el empleo o el turismo no basta, y las políticas de vivienda y protección social adquieren un carácter urgente.
Conclusión: la necesidad de una política social integral
El reto, concluye el análisis derivado del AROPE 2025, ya no es solo bajar un dato estadístico, sino devolver el protagonismo a los hogares olvidados por la recuperación. Más allá del optimismo macroeconómico, el informe exige a las instituciones articular un escudo social potente, garantizar vivienda asequible y convertir el crecimiento en inclusión real para que la prosperidad llegue, de verdad, a todas las familias de Canarias.



