Tras más de 30 años de espera —la última vez fue en 1996—, el club de Villa de Mazo se proclama campeón de la Liga de Segunda Categoría. Su presidente repasa las claves de un proyecto modesto que ha vuelto a la élite insular basándose en la amistad, la humildad y los pies en el suelo.
DIRECTOR. EL FARO DE LA PALMA, 28 de enero de 2026.
VILLA DE MAZO | El pasado sábado no fue un día cualquiera para la Lucha Canaria en La Palma. El Club de Lucha San Blas se alzaba con el título de la Liga de Segunda Categoría, rompiendo una sequía histórica que se prolongaba desde 1996. Para Antonio Soler, presidente y antiguo luchador del club, este éxito es la culminación de un viaje que comenzó casi por accidente hace apenas tres años, cuando el club decidió regresar a la arena tras un largo paréntesis.
Hablamos con el máximo responsable del equipo de Villa de Mazo, un hombre que ha logrado conjugar la pasión por el deporte vernáculo con una gestión económica realista y, sobre todo, profundamente humana.
Un regreso inesperado: De pagar un impuesto a presidir un club
La historia de este San Blas campeón comenzó en una oficina municipal. “Fui a pagar el sello del coche al Ayuntamiento y me encontré con el concejal. Empezamos a hablar de lucha y salí de allí con los papeles del equipo encima de la mesa”, relata Soler. Sin pensarlo dos veces, llamó a sus amigos de la infancia, José, Elías y Jesús, y decidieron lanzarse de cabeza a recuperar el equipo.

Hoy, esa directiva de amigos es el motor de un club donde las decisiones se toman desde la confianza. “Somos poquitos, pero estamos bien conjuntados. Somos amigos desde la infancia y eso hace que las cosas sean más fáciles”.
El valor de ser una «familia»
Para Soler, el secreto del título no reside únicamente en la técnica sobre la arena, sino en el vestuario. Este año, el presidente destaca la facilidad para tratar con una plantilla que define como “buena gente”.
- Lorenzo: El hombre de la «confianza en sí mismo».
- Carlos Santana: Apodado «el pollo de la humildad».
- Cristian Galván: Un luchador entregado al equipo como si hubiera nacido en el municipio.
- Carlos «El Moro»: Ejemplo de pundonor, luchando lesionado en la final para no dejar solos a sus compañeros.
“El grupo de WhatsApp está activo desde que amanece. Son una familia y eso se nota cuando salen a luchar”.




Pies en el suelo: “No queremos subir a Primera”
A pesar del éxito, Antonio Soler tiene claro el lugar del CL San Blas. En un deporte donde los presupuestos pueden dispararse, Mazo apuesta por la sostenibilidad. “Nuestra idea no es la Primera. Los luchadores de ese nivel están fuera del alcance económico de un pueblo como este”.
El club sobrevive gracias al apoyo incondicional de las instituciones —Cabildo, Gobierno de Canarias y Ayuntamiento— y del tejido empresarial de Mazo. “Nunca he recibido un ‘no’ de ninguna empresa de Mazo. Unos dan 50 euros, otros 1.000 y otros nos regalan un bono para comer hamburguesas. Todo lo agradecemos igual”.
Un futuro de continuidad
Tras proclamarse campeones en una liga que Soler califica como “supercompetitiva”, el objetivo ahora es mantener el bloque. La mayoría de los luchadores ya han expresado su deseo de renovar, atraídos por la seriedad de una directiva que cumple su palabra. “Yo no te voy a prometer 2.000 si solo puedo darte mil. El problema de muchos equipos prometen lo que no pueden dar”.

Con el trofeo en las vitrinas y la afición volcada, el CL San Blas de Villa de Mazo demuestra que, 30 años después, la humildad y el trabajo en equipo siguen siendo la mejor maña para alcanzar la gloria.



