La Asociación de Directores y Gerentes de Servicios Sociales alerta de que el archipiélago necesita urgentemente 10.607 plazas solo para atender la demanda inmediata de dependientes severos.
REDACCIÓN. EL FARO DE LA PALMA. 15 de enero de 2026.
Canarias. — El sistema de atención a la dependencia en el archipiélago se encuentra al límite. Canarias se enfrenta a una grave crisis en su red de atención residencial a personas mayores, según el informe publicado hoy, 15 de enero de 2026, por la Asociación de Directores y Gerentes de Servicios Sociales. El documento revela que el archipiélago presenta un déficit estructural de 19.607 plazas residenciales para alcanzar la ratio recomendada de 5 plazas por cada 100 personas mayores de 65 años, situándose como una de las comunidades con mayor carencia de infraestructuras sociosanitarias del país.
Saturación total: 99,9% de ocupación Actualmente, Canarias cuenta con apenas 9.935 plazas residenciales, lo que supone una ratio de cobertura de solo 2,42 plazas por cada 100 mayores de 65 años. Esta cifra es menos de la mitad del estándar recomendado y coloca a las islas en una situación de vulnerabilidad extrema frente al envejecimiento poblacional.
Uno de los datos más alarmantes del informe es el nivel de ocupación de las residencias canarias, que alcanza el 99,9%, lo que implica una saturación técnica total. Esta cifra supera en 17,5 puntos porcentuales la media nacional, situada en el 82,4%. Fuentes del sector advierten que «esta ocupación prácticamente total indica que no hay margen para atender nuevos casos de urgencia y que miles de personas mayores dependientes están esperando una plaza que probablemente nunca llegará».
Asimismo, el tamaño medio de las residencias canarias es de 51,4 plazas por centro, una cifra muy inferior a las 73,5 plazas de media nacional, lo que evidencia una infraestructura más fragmentada y con mayores retos de gestión eficiente.
Déficit inmediato para grandes dependientes El análisis de la demanda actual de personas con dependencia severa (Grado II) o gran dependencia (Grado III) arroja cifras preocupantes. Para atender a quienes esperan una plaza o están pendientes de valoración en estos grados, Canarias necesitaría crear al menos 10.607 plazas adicionales de forma inmediata.
A nivel nacional, los datos del IMSERSO indican que hay 32.842 personas con Grado II y 15.686 con Grado III en lista de espera, sumadas a otras 57.091 pendientes de valoración, correspondiendo un porcentaje significativo de estos casos al archipiélago canario.
Comparativa y evolución negativa El informe sitúa a Canarias en el vagón de cola de las comunidades autónomas, junto con Andalucía (que requiere 36.327 plazas más) y la Comunidad Valenciana (26.929 plazas).
La evolución histórica muestra que el problema se agrava año tras año. Un informe del Colegio de Economistas de Las Palmas ya alertaba en diciembre pasado de un déficit de 9.400 plazas en 2023. Solo dos años después, la cifra necesaria para cumplir los estándares ha escalado hasta las 19.607 plazas. Las proyecciones indican que, de no adoptarse medidas urgentes, el déficit superará las 10.500 plazas en 2030 y rozará las 13.000 en 2035.
Financiación y alternativas estancadas Del total de plazas en España, el 71,1% cuenta con financiación pública. Sin embargo, la Asociación de Directores y Gerentes sugiere que en Canarias existe «una inadecuada distribución de sus plazas residenciales o un elevado coste de las mismas que las hace inaccesibles para buena parte de quienes las necesitan».
Por otro lado, la alternativa a la residencia, la asistencia domiciliaria, se encuentra estancada. La cobertura alcanza apenas el 5,5% a nivel nacional, con una media de 23,8 horas mensuales de atención, un incremento de ni siquiera tres horas respecto a 2012. Esta situación obliga a muchas familias canarias a asumir el cuidado de sus mayores sin apenas apoyo público, generando situaciones de precariedad y sobrecarga.
Los profesionales del sector reclaman una inversión masiva y sostenida en infraestructuras para garantizar una vejez digna ante una población mayor de 65 años que no deja de crecer.



