Investigadores del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) y la Universidad de Cambridge han utilizado el Gran Telescopio Canarias para caracterizar un análogo cercano de los enigmáticos «Pequeños Puntos Rojos», permitiendo entender por primera vez con detalle exquisito cómo se formaron los agujeros negros supermasivos en el Universo temprano.
REDACCIÓN. EL FARO DE LA PALMA, 23 DE FEBRERO DE 2026.
Un equipo internacional, liderado por el Kavli Institute for Cosmology y con participación activa del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), ha protagonizado un hito científico desde las cumbres de La Palma. El descubrimiento de un «Pequeño Punto Rojo» (Little Red Dot o LRD) a tan solo unos pocos miles de millones de años luz de la Tierra ofrece una oportunidad sin precedentes para estudiar objetos que, hasta ahora, solo se habían identificado a distancias cósmicas extremas.
Los LRDs, descubiertos originalmente por el telescopio espacial James Webb (JWST) en el llamado «Amanecer Cósmico», son galaxias compactas que albergan agujeros negros supermasivos en rápido crecimiento. Sin embargo, su estudio resultaba complejo debido a que, a pesar de su intenso brillo en hidrógeno, se muestran sorprendentemente débiles en rayos X e infrarrojo, desafiando los modelos actuales de evolución galáctica.
Un laboratorio en el vecindario cósmico El uso del Gran Telescopio Canarias (GTC), situado en el Observatorio del Roque de los Muchachos, ha sido determinante para desentrañar este misterio. Al observar el ejemplar más cercano detectado hasta la fecha, el GTC reveló líneas de emisión de hierro ionizado, un indicio de la presencia de gas extremadamente denso rodeando al agujero negro.
«Estos Little Red Dots locales son laboratorios únicos», explica Xihan Ji, autor principal del estudio. La presencia de estas envolturas de gas denso y frío absorbe parte de la energía del hidrógeno caliente, lo que explicaría por qué estos objetos se comportan de forma tan distinta a las galaxias activas que conocemos en nuestro entorno cercano.
Futuro de la investigación en La Palma El éxito de estas observaciones ha motivado la concesión de 30 horas adicionales de tiempo de observación en el GTC. Según la investigadora del IAC Cristina Ramos Almeida, este tiempo permitirá triplicar la estadística actual, profundizando en el estudio de las envolturas de gas y mejorando la comprensión de cómo los primeros agujeros negros del Universo pudieron crecer de forma tan acelerada.
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