OPINIÓN · COROS Y DANZAS · II
Coros y Danzas de La Palma (II): el salto a América, el nombre «Nambroque» y los guardianes del traje palmero
Segunda entrega. La etapa de María Lourdes Herrera, la primera gira americana de 1968, la adopción del nombre «Nambroque» en 1977, el emotivo regreso a Venezuela y el honor de ser nombrados miembros del Parlamento de Tennessee.
Por José Guillermo Rodríguez Escudero · El Faro de La Palma · 20 de junio de 2026
Tras los logros de la década de los cincuenta, Coros y Danzas de La Palma continuó fortaleciendo su prestigio dentro y fuera del Archipiélago. Una nueva etapa había arrancado en 1963 con la reorganización del grupo, bajo la dirección de Agustín Francisco de las Casas en los bailes y Felipe Vargas de Paz en la parte musical, con el tutelaje de María Lourdes Herrera Sicilia, figura decisiva en la historia de la agrupación.
Gracias al tesón, la dedicación y la visión de María Lourdes, junto al equipo que la acompañó durante tantos años, el grupo difundió por los cuatro puntos cardinales las más genuinas expresiones de los bailes y cantares de la Isla Bonita, preservándolos con absoluto respeto a su esencia. Sobresalieron junto a ella dos figuras fundamentales: Felipe Santiago Fernández Castillo «el Rubio», responsable de la dirección musical y poseedor de una extraordinaria voz, y Víctor Manuel González Martín, bailador excepcional y referente en el estudio de la indumentaria tradicional, labor que desarrolló junto a Matías López Remón y José Miguel Rodríguez Lorenzo.

Reconocimientos y la apertura al mundo
Los años siguientes fueron una sucesión de reconocimientos. En 1965 obtuvo el Primer Premio del Concurso Provincial y Regional de Santa Cruz de Tenerife. En 1966 participó en el Concurso de Danzas de España, retransmitido por televisión, logrando el Segundo Premio, y se llevó el Primer Premio del Certamen Regional Folclórico de Arrecife de Lanzarote. En 1967 los representantes palmeros actuaron en el Palacio de Deportes y en el Hogar Canario de Madrid, obteniendo el Segundo Premio en el Festival de Arrecife y, especialmente, el Primer Premio del Concurso Nacional de Coros y Danzas de España.
El sueño de cruzar el Atlántico
Pero si un año marcó un antes y un después en la trayectoria internacional, ese fue 1968. Durante mucho tiempo los integrantes habían alimentado una ilusión: cruzar el océano y llevar las tradiciones palmeras al otro lado del Atlántico. Aquel sueño se hizo realidad. La gira incluyó actuaciones en Venezuela, Panamá, Costa Rica, Nicaragua, Honduras, México, las Antillas Holandesas, República Dominicana y El Salvador, fortaleciendo los lazos culturales con numerosas comunidades de emigrantes canarios.

Guardianes de la vestimenta tradicional palmera
Durante décadas, Coros y Danzas fue la única agrupación folclórica de La Palma, lo que la convirtió en la principal referencia para la conservación de la indumentaria tradicional. Muchos especialistas señalaban que poseía la colección de trajes más rica, variada y auténtica de Canarias: mientras en otras islas apenas sobrevivían uno o dos modelos, en La Palma se conservaban numerosas variantes que reflejaban la diversidad social, económica y geográfica de la isla.
Una de las fuentes documentales más valiosas para este trabajo fueron las diez acuarelas realizadas hacia 1860 por Juan B. Fierro Vandewalle, conservadas en el Museo Insular de Santa Cruz de La Palma, que reflejan con gran detalle los trajes de trabajo y de uso cotidiano —con monteras, gasas, mantones, justillos o enaguas—, los trajes festivos o «de domingo» —chalecos, calzones, anguarinas, sombreros de copa, zamarrones, sombrillas y prendas de seda— y los trajes de ceremonia o gala, enriquecidos con jubones, petillos, pañuelos y joyas.


El relevo generacional
La vinculación emocional de muchos de sus integrantes con la agrupación quedó reflejada en numerosos testimonios. Uno de los más entrañables es el del añorado Arturo Pérez Felipe, quien evocaba con emoción el momento en que sus propios hijos continuaron la tradición familiar dentro del grupo.
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La primera vez que vi vestido de mago al mayor, pude observar que llevaba la misma camisa que yo había usado muchos años atrás, y que reconocí por una marca que tenía en el bordado; nadie se dio cuenta de ello, pero esta simple coincidencia me llenó de una mezcla de orgullo, satisfacción y nostalgia que aún hoy no he olvidado.
ARTURO PÉREZ FELIPE
1969-1972: nuevos triunfos y el nacimiento de la Fiesta de las Madres
En 1969 el grupo logró el Primer Premio Nacional en el Teatro Español de Madrid y el Primer Premio del Concurso Regional de Tenerife. Con la dirección de Víctor González Martín, en 1970 se inició otra etapa de consolidación y relanzamiento internacional. Y en 1971 la agrupación protagonizó, junto al Real Santuario Insular de Nuestra Señora de las Nieves y al investigador Alberto José Fernández García, una iniciativa que se convertiría en una de las celebraciones más emotivas de la isla: la Fiesta de las Madres, homenaje a la Virgen, a las madres palmeras —vivas y difuntas— y a la propia isla.

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En la admisión de sus componentes sólo se exige amar el folklore y respetar la pureza del mismo. Sus miembros, en el transcurso de los años, han ido relevándose cuando las vicisitudes de la vida así lo han exigido; pero ello no ha sido causa de decaimiento alguno.
ALBERTO JOSÉ FERNÁNDEZ GARCÍA
Entre los objetivos de la asociación figuró la creación de una academia destinada a transmitir a niños y jóvenes los fundamentos de nuestras manifestaciones musicales: de aquella labor formativa nació un grupo juvenil que, como eficaz cantera, fue nutriendo a la agrupación. A ello se sumó una intensa actividad cultural, con iniciativas como los cursos de artesanía. En 1972 obtuvo el Primer Premio del Concurso Nacional en el Teatro de la Zarzuela de Madrid y la Copa del Ministerio de Información y Turismo, además del Primer Premio del XIX Concurso Provincial Regional, en el Puerto de la Cruz.
La aparición del nombre «Nambroque» y el regreso a Venezuela
En 1973 el Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma concedió al grupo la Medalla de Plata de la ciudad. En 1977, tras la desaparición de la Sección Femenina, la agrupación se integró en la Federación de Asociaciones de Coros y Danzas de España y, presidida por María Lourdes Herrera, adoptó el nombre de «Nambroque», elegido por votación entre sus integrantes en referencia al emblemático roque del municipio de Villa de Mazo.
Ese mismo año vivió uno de sus viajes más emotivos: el regreso a Venezuela, donde actuó durante aproximadamente un mes ante comunidades de descendientes canarios, recorriendo numerosos estados. En la ciudad de Cagua, sus integrantes fueron nombrados Huéspedes de Honor e Ilustres Visitantes, una distinción de especial valor por la profunda devoción de aquella localidad hacia una réplica de la Virgen de las Nieves.
Tennessee: el reconocimiento al otro lado del Atlántico
La actividad no tuvo descanso: el Festival de la Jota de Zaragoza, con Medalla de Oro y Placa de Plata (1978); los festivales internacionales de Ronda, Murcia y Oviedo (1980); y el Festival Internacional de Badajoz (1981), con actuaciones por distintas localidades extremeñas. En 1982 la agrupación fue invitada a Tennessee (Estados Unidos), donde sus integrantes recibieron una distinción muy poco habitual: fueron nombrados Miembros de Honor del Parlamento del estado. Aquel año participaron también en el Festival Internacional de Folklore de Burgos.
Con frecuencia se ha tendido a identificar un traje concreto para cada municipio, pero esa visión simplifica una realidad mucho más compleja: las diferencias en la vestimenta no respondían a límites municipales, sino a factores como la altitud, el clima, las actividades económicas o la posición social. El colorido de muchas prendas procedía de antiguos tintes naturales elaborados con el índigo, la orchilla, la gualda o la cochinilla. Coros y Danzas no solo bailaba y cantaba la tradición: también la vestía, la protegía y la transmitía a las nuevas generaciones.
LA SERIE · COROS Y DANZAS
- I. Los orígenes: de la Sección Femenina de 1948 a la conquista de Europa.
- II. La apertura al mundo: América, el nombre «Nambroque» y el traje palmero (esta entrega).
- III. Prestigio internacional y el cincuentenario, 1983-1998.
SOBRE EL AUTOR
José Guillermo Rodríguez Escudero es historiador y colaborador habitual de El Faro de La Palma. Firma en estas páginas artículos sobre patrimonio, arte y memoria de La Palma.
Texto: José Guillermo Rodríguez Escudero. Fotografías cedidas por el autor y del archivo de Coros y Danzas Nambroque.



