INTERNACIONAL · CUBA
Cuba se apaga y quien lo paga es su gente: se van las grandes cadenas hoteleras, el turismo se hunde y Washington negocia en voz baja
La isla encadena apagones de hasta dieciocho horas, los hospitales aplazan operaciones y faltan medicinas, mientras Meliá e Iberostar reducen al mínimo su presencia y el turismo cae casi un 56 %. En paralelo, La Habana y Washington dialogan en reserva sobre migración. Una crisis que en Canarias no se mira de lejos.
Redacción El Faro de La Palma · 6 de junio de 2026
Cuba entra en el verano de 2026 sumida en su peor crisis en décadas, y quien la paga es su gente. La isla encadena apagones que en algunos lugares superan las dieciocho horas al día, los hospitales aplazan operaciones, faltan medicinas y alimentos, y mientras tanto el país se vacía de turistas y de cadenas hoteleras. Es una historia que en Canarias no se vive como algo lejano: son muchas las familias isleñas con raíces o parientes al otro lado del Atlántico.
La luz, racionada por horas
La Unión Eléctrica reconoció el 4 de junio que el Sistema Eléctrico Nacional —la red que abastece a todo el país— sigue en situación crítica. Esa mañana había disponibles apenas 1.120 megavatios para una demanda de 2.570, y para el pico nocturno se preveía un déficit cercano a los 1.940. En las jornadas peores, dos de cada tres regiones del país han llegado a estar a oscuras a la vez.
El racionamiento se mide ya en jornadas enteras. En la Isla de la Juventud, la propia eléctrica admitió a finales de mayo que solo había seis horas de luz al día —dieciocho de apagón—, y en Santiago de Cuba un directivo reconoció que en muchos barrios no podían garantizar ni dos horas de servicio.
Lo más duro lo paga la población
Detrás de las cifras hay vida cotidiana rota. Naciones Unidas calcula que la crisis energética ha obligado a aplazar más de 96.000 operaciones quirúrgicas y ha dejado a unos 3.000 niños con el calendario de vacunación retrasado. La comida se estropea sin neveras, los hospitales trabajan a oscuras y el desánimo se extiende. Una madre cubana resumía esta semana, tras treinta horas sin luz, que ve «niños creciendo sin esperanza».
Las grandes cadenas hacen las maletas
Al desgaste interno se suma una espantada empresarial. Meliá, la mayor cadena hotelera de la isla, ha anunciado su salida inmediata de 15 de los 35 complejos que gestionaba; Iberostar deja 12 de sus 18; la canadiense Blue Diamond cesa por completo su actividad y la indonesia Archipelago abandona seis establecimientos. Pesan tanto la crisis como el miedo a las sanciones de Estados Unidos.
Los aviones también escasean: al menos once aerolíneas han suspendido vuelos a Cuba este año —entre ellas Air Canada, Air France y Turkish Airlines— e Iberia cortará su ruta Madrid–La Habana a partir de julio.
Un turismo que se desploma
El turismo, que era la principal fuente de divisas del país, se ha hundido. En los primeros cuatro meses de 2026 llegaron 328.608 visitantes internacionales, casi un 56 % menos que un año antes, con una ocupación hotelera en torno al 21 %. Canadá, su primer mercado, cayó un 64 %. La isla, que en 2018 recibía 4,6 millones de turistas, cerró 2025 con 1,8 millones, y el desplome deja a unas 300.000 personas del sector sin empleo o subempleadas.
Washington y La Habana, un diálogo a media voz
Mientras la población sufre y la presión internacional sobre el Gobierno cubano crece, La Habana y Washington mantienen un diálogo discreto. El director de la CIA, John Ratcliffe, se reunió en la capital cubana con altos cargos del régimen, incluido el ministro del Interior, en un encuentro inédito centrado sobre todo en la migración irregular.
Las conversaciones, bajo estricta reserva, contemplarían hasta ocho frentes: migración, la repatriación de ciudadanos cubanos, las compensaciones por las propiedades nacionalizadas tras 1959, las sanciones y el embargo, reformas económicas y políticas, la liberación de presos y la reintegración financiera. El punto más delicado sería la posible repatriación de unos 500.000 cubanos, con permisos de trabajo y deportaciones escalonadas a lo largo de varios años.
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La isla encadena apagones de hasta dieciocho horas mientras las grandes cadenas hoteleras hacen las maletas.
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CUBA · JUNIO DE 2026
Por qué Canarias mira a Cuba
En Canarias —y en La Palma— la deriva cubana se sigue con un nudo especial. Durante más de un siglo, miles de isleños emigraron a Cuba, y de allí volvieron apellidos, palabras y costumbres que aún forman parte de la identidad canaria. Lo que ocurre hoy en la isla caribeña tiene eco en muchas casas del Archipiélago. El Faro ya contó a comienzos de mes cómo Cuba se asomaba a junio sin luz y sin medicinas.
LAS CLAVES
- La luz: apagones de hasta 18 horas diarias en algunos territorios; dos de cada tres regiones llegaron a estar a oscuras a la vez.
- La gente: la ONU cifra en más de 96.000 las operaciones aplazadas y en 3.000 los niños con la vacunación retrasada.
- Los hoteles: Meliá deja 15 de 35 complejos, Iberostar 12 de 18 y Blue Diamond cesa del todo, por la crisis y el miedo a las sanciones de EE. UU.
- El turismo: casi un 56 % menos de visitantes en 2026; unas 300.000 personas del sector sin empleo o subempleadas.
- La diplomacia: La Habana y Washington negocian en reserva, con la repatriación de hasta 500.000 cubanos sobre la mesa.
Fuente: Unión Eléctrica de Cuba, Naciones Unidas y agencias internacionales (Infobae, Cibercuba, El Observador), junio de 2026.



