El Museo Arqueológico Benahoarita acogió un encuentro pionero diseñado para reflexionar sobre el autocuidado y la carga emocional en la enseñanza, bajo el respaldo del Cabildo de La Palma.
Redacción El Faro de La Palma 27 de abril de 2026
El Museo Arqueológico Benahoarita, en Los Llanos de Aridane, se convirtió el pasado 25 de abril en el epicentro de una nueva forma de entender la enseñanza con la celebración de las jornadas Emocuidando en la Educación. Este encuentro, que apuesta decididamente por la humanización del sistema educativo, situó el autocuidado y el bienestar del alumnado, el profesorado y las familias como los pilares fundamentales sobre los que debe construirse el futuro de las aulas.
El presidente del Cabildo de La Palma, Sergio Rodríguez, subrayó durante el evento la necesidad de consolidar este tipo de iniciativas. Según destacó el presidente, es fundamental dar continuidad a ideas que reconsideren el concepto tradicional de la educación, moviéndose hacia un trato mucho más humano y emocional.
Transformar la educación desde la emoción El proyecto nace como una extensión natural de la asignatura EMOCREA, ya presente en los centros educativos de Canarias. Sin embargo, «Emocuidando» pretende ir un paso más allá, llevando el cuidado emocional a toda la comunidad educativa sin excepciones. La consejera insular de Educación, Susa Armas, reafirmó el compromiso de la institución con esta transformación: “Tenemos el compromiso claro de seguir dando voz a esta idea que pretende transformar la educación”, señaló tras agradecer la implicación de ponentes y asistentes.
Un espacio para la reconexión docente Organizado por el Cabildo de La Palma y Sinergias In & Out, el encuentro se diseñó como un espacio necesario para parar y reflexionar. En un ambiente cercano, los docentes pudieron compartir experiencias y poner palabras a la carga emocional que conlleva su práctica diaria, muchas veces silenciada.
La jornada no solo sirvió para debatir teorías, sino para generar momentos de conexión auténtica donde el profesorado se sintió escuchado y valorado. Este enfoque humanista deja una huella en la isla y abre nuevas vías para habitar la educación desde el respeto y el acompañamiento emocional.



