Michael Candelario, formado en la Escuela de Capacitación Agraria, lidera un proyecto de viticultura heroica que ya vende sus caldos en Alemania, Italia y Suecia, produciendo 8.000 botellas al año.
Redacción. El Faro de La Palma, 1 de abril de 2026.
La viticultura de La Palma tiene nombre propio y juventud. Michael Candelario, un puntagordero de tan solo 25 años, se ha consolidado como la «joven promesa del vino» tras lograr que sus elaboraciones crucen el Atlántico y se posicionen en mercados tan exigentes como los de Estados Unidos, Suecia, Alemania e Italia. Su bodega fue visitada recientemente por el consejero de Agricultura del Gobierno de Canarias, Narvay Quintero, y el presidente del Cabildo, Sergio Rodríguez, quienes destacaron su proyecto como un referente del relevo generacional en el sector primario.
Michael es Técnico Superior en Vitivinicultura, formado en la Escuela de Capacitación Agraria de Tacoronte. Su andadura empresarial arrancó en 2023 gracias al apoyo del Plan Estratégico de la PAC (PEPAC) para jóvenes agricultores. En la actualidad, gestiona parcelas en Puntagorda combinando secano y regadío, produciendo anualmente unos 10.000 kilos de uva que se traducen en unas 8.000 botellas cargadas del carácter volcánico de la isla.
Tradición heredada y visión de futuro
Aunque Michael representa la modernidad, su raíz es profunda. Su familia lleva cuatro generaciones elaborando vino para consumo propio, pero fue él quien decidió dar el salto profesional. Su filosofía se centra en lo que se conoce como viticultura heroica: un trabajo respetuoso con el entorno, adaptado a la altitud y centrado en el equilibrio del suelo para obtener vinos frescos y complejos.
El presidente insular, Sergio Rodríguez, subrayó que Michael es el mejor ejemplo de que el sector primario tiene futuro «si somos capaces de combinar la tradición heredada con la formación académica y una visión ambiciosa del mercado». Por su parte, Narvay Quintero recordó que estos perfiles son estratégicos para garantizar la soberanía alimentaria y mantener vivo el paisaje y la cultura de nuestras islas.
Un producto de lujo en el escaparate mundial
Con una producción que mima cada detalle, Michael no solo es titular de sus propias viñas, sino que colabora con otros productores locales para adquirir uva de calidad, dinamizando la economía de la zona norte. Sus caldos son ya un producto de lujo capaz de competir en los escaparates más exigentes del mundo, demostrando que el relevo generacional en el campo canario es posible cuando el talento y las ayudas institucionales van de la mano.



