La Asociación Agua para La Palma señala que alguien bloqueó el canal intencionadamente durante las lluvias de la borrasca Claudia. El colectivo exige denuncias ante la Guardia Civil y critica que se use la sequía para «hacer apología de las desaladoras» mientras se pierden millones de litros por averías.
REDACCIÓN. EL FARO DE LA PALMA, 25 de noviembre de 2025.
FUENCALIENTE / LA PALMA. La gestión del agua en el sur de la Isla se enfrenta a una acusación gravísima. La Asociación Agua para La Palma ha denunciado públicamente un posible acto de «sabotaje» en el canal LP-1 (Barlovento-Fuencaliente) que habría impedido el suministro a los regantes del municipio sureño durante tres días críticos, del 15 al 17 de noviembre, coincidiendo con las abundantes lluvias de la borrasca Claudia.
Según explica el colectivo, los hechos se conocieron en una reunión celebrada el pasado 18 de noviembre en la sede de Teneguía Sociedad Cooperativa, con la presencia del alcalde, Gregorio Alonso, y el gerente del Consejo Insular de Aguas (CIALP), Javier Peña. Allí, el secretario de la comunidad de riego reveló que «alguien habría colocado una cejilla en el canal», bloqueando el paso del caudal.
Millones de litros perdidos Para la asociación, esta maniobra provocó un perjuicio incalculable, haciendo perder a Fuencaliente la oportunidad de almacenar «millones de litros» que hubieran aliviado las restricciones del 35% que sufren sus agricultores y vecinos. «Otros embalses insulares sí incrementaron su capacidad esos días», lamentan, exigiendo que el Cabildo, el Ayuntamiento o la comunidad de regantes denuncien los hechos ante la Guardia Civil para depurar responsabilidades penales.
Desaladoras vs. Tuberías rotas Más allá del sabotaje, Agua para La Palma carga duramente contra la política hídrica insular. Acusan a las administraciones de usar esa reunión para «hacer apología del agua industrial desalada» y justificar la compra de plantas «caras e insostenibles» alegando sequía y cambio climático.
El colectivo tacha de «excusa» este argumento y señala que la prioridad real debería ser el entubado del canal LP-1, una infraestructura obsoleta y vulnerable. «Tramos desde Fuencaliente a Breña Alta presentan chapas oxidadas, enormes agujeros y tapas rotas por donde se introducen mangueras ilegales», denuncian, aportando un dato demoledor del propio Consejo Insular de Aguas: Fuencaliente pierde un 60% del agua en su red (agua «no registrada»).
Un negocio a costa del agricultor La asociación insiste en que La Palma, la isla con mayor pluviometría de Canarias, no necesita desaladoras como Lanzarote o Fuerteventura si se gestionaran bien los recursos. Proponen medidas más baratas y eficientes:
- Entubar canales para evitar pérdidas y robos.
- Instalar cierres hidráulicos en las galerías para no tirar agua al barranco cuando llueve.
- Reparar las fugas en las redes municipales que pierden la mitad del caudal.
«No es de recibo plantear la desalación (…) para favorecer con ingente dinero público a intereses privados», sentencian, advirtiendo además de que la red eléctrica insular no soportaría el consumo de nuevas desaladoras sin riesgo de apagones.



