El Cabildo alerta de que la negativa al traslado temporal está perjudicando a las 500 personas en lista de espera y paraliza la mejora de los servicios sociosanitarios.
REDACCIÓN. EL FARO DE LA PALMA, 27 de enero de 2026.
SANTA CRUZ DE LA PALMA – El ambicioso plan de modernización de la Residencia de La Dehesa, que cuenta con una inversión de 6 millones de euros, se encuentra actualmente en un punto muerto. El Cabildo de La Palma ha aclarado que el inicio de estas obras estratégicas está siendo obstaculizado por la negativa de un residente a ser reubicado temporalmente, una medida técnica imprescindible para ejecutar la reforma del edificio.
Desde la institución insular se explica que esta persona ocupa una habitación individual desde la crisis del COVID-19 por una situación de emergencia social extrema. Su postura actual está generando un grave perjuicio para la gestión sociosanitaria de la isla, ya que impide el avance de una obra destinada a modernizar y ampliar los servicios para todos los usuarios.
Un impacto sobre 500 familias palmeras
El Cabildo ha hecho especial hincapié en el coste social de este bloqueo. En la actualidad, casi 500 personas en La Palma, con su grado de dependencia debidamente acreditado, permanecen en lista de espera para obtener una plaza residencial. La imposibilidad de iniciar los trabajos no solo ralentiza la mejora de las condiciones de quienes ya residen en La Dehesa, sino que bloquea directamente la creación de nuevas plazas para atender a quienes necesitan asistencia inmediata.
La administración recuerda que la reubicación propuesta es estrictamente temporal y que el residente podrá regresar a las instalaciones en cuanto finalicen las obras.
Respuesta a las críticas externas
Frente a las quejas difundidas por plataformas como Derecho al Techo, el Cabildo insiste en que el proceso de reubicación interna se realiza bajo criterios técnicos y de máxima seguridad. La institución reitera su compromiso con el inicio de los trabajos y hace un llamamiento a la responsabilidad, subrayando que el interés general y la atención a los cientos de palmeros que aguardan por una plaza deben prevalecer sobre posturas individuales que carecen de justificación técnica.



