El Terrero Camilo León vivió una velada para el recuerdo. Elieser Gutiérrez (Tedote) firmó una actuación colosal tumbando a toda la plana mayor local, pero acabó extenuado y cayó en la agarrada definitiva ante un Raúl Peñate más fresco.
DIRECTOR. EL FARO DE LA PALMA, 06 de diciembre de 2025.
LOS LLANOS DE ARIDANE.- La primera edición de la Supercopa de La Palma no podía haber tenido un guion más dramático. En un Terrero Camilo León que presentó una gran entrada, el CL Aridane (campeón de Liga) y el CL Auarita Tedote (campeón de Copa) regalaron a la afición una noche que pasará a los anales de nuestro deporte vernáculo. Tras un empate a 12 en el tiempo reglamentario, el título se decidió en una muerte súbita donde la frescura física se impuso al corazón.


Finalmente, el trofeo se queda en las vitrinas de los llanenses, pero la sensación general es que ayer, por encima de colores, quien ganó fue la Lucha Canaria.
Elieser contra el mundo
La estrategia de Juan Carlos Lorenzo, mandador del Aridane, funcionó a la perfección en la primera fase: desgastar al rival. Los locales lograron dejar solo al Puntal A del Tedote, Elieser Gutiérrez, frente a toda la artillería pesada del bando naranja.


Sin embargo, el de Valle Guerra sacó el orgullo de campeón. En una exhibición de poderío, Elieser fue eliminando uno a uno a los gigantes del Aridane: primero al Puntal C Carlos Jiménez «El Palmerito», luego al Puntal B Raúl Peñate y finalmente al Puntal C Carlos Matoso. Él solo colocó el 11-11 en el marcador, cargando con el peso de todo su equipo a la espalda.
El muro de Jorge Luis y el 12-12
Con el empate a 11, llegó el duelo decisivo para cerrar el acta. Elieser, ya con el cansancio acumulado, se enfrentó al Destacado A Jorge Luis González. El luchador del Aridane venía de realizar un trabajo impecable (había eliminado al Puntal C Alexander Romero y a Guillermo Pérez).
Elieser logró darle la primera, pero Jorge Luis, en un alarde de coraje, igualó en la segunda. La tercera fue separada, lo que supuso la eliminación mutua de ambos y el empate final a 12-12 en el marcador electrónico.
El desenlace cruel
Las reglas de la competición dictaban que, en caso de empate, debían volver a enfrentarse los máximos exponentes de cada equipo. Así, la suerte de la Supercopa quedó en manos de una última agarrada entre Raúl Peñate y Elieser Gutiérrez.
La diferencia física fue determinante. Mientras Peñate llegaba descansado tras haber caído antes, Elieser acumulaba el desgaste titánico de haber bregado con todo el equipo rival. En esa lucha desigual por el aliento, Raúl Peñate logró dar en tierra con el puntal del Tedote, otorgando el título de Supercampeón al CL Aridane bajo el arbitraje de Samuel Cabrera.
Una victoria táctica para el Aridane y una derrota con honores para un Tedote que luchó hasta el último aliento.




