La recuperación habitacional de La Palma sufre un duro revés tras revelarse que el ambicioso plan de vivienda autonómico apenas ha ejecutado el 5% de una única promoción en Tazacorte. A pesar de la promesa de 700 nuevos hogares para esta legislatura, la lentitud administrativa y las licitaciones desiertas mantienen a cientos de familias del Valle de Aridane y del resto de la isla en una espera indefinida, con la mayoría de los proyectos estancados aún en fase de redacción.
REDACCIÓN. EL FARO DE LA PALMA, 18 de febrero de 2026.
LA PALMA.- El plan ‘La Palma 700’, presentado al inicio de la legislatura como la solución definitiva a la crisis de vivienda en la Isla Bonita, se enfrenta a una realidad desalentadora. Según los datos obtenidos por la diputada palmera Alicia Vanoostende, de las 22 promociones previstas por el Ejecutivo de Fernando Clavijo, solo una —ubicada en la Villa y Puerto de Tazacorte— ha comenzado sus obras, y estas apenas alcanzan un 5% de ejecución para un total de 34 viviendas.
La radiografía del resto de la isla muestra un parón administrativo generalizado. En municipios como Breña Baja y Tijarafe, promociones de 11 viviendas cada una esperan por una segunda licitación tras fallar la primera. En Tazacorte, otras 106 casas siguen aguardando por el proceso de licitación, mientras que en Puntallana, una promoción de ocho viviendas quedó directamente desierta por falta de empresas interesadas.
La situación es especialmente crítica en las zonas más afectadas por la emergencia volcánica. En Los Llanos de Aridane, donde se proyectan 317 viviendas repartidas en cuatro promociones, la gestión no ha pasado de la fase de redacción de proyecto, la misma situación en la que se encuentran las 56 casas previstas para Villa de Mazo.
El resto de la geografía palmera no corre mejor suerte. Localidades como Barlovento, San Andrés y Sauces, Breña Alta, Garafía, Puntagorda, Puntallana y Santa Cruz de La Palma permanecen en la lista de espera, con sus respectivas promociones aún en el tablero de dibujo. Para Vanoostende, estas cifras suponen un «grave incumplimiento» con un aspecto tan sensible como la vivienda, pieza clave para fijar población y garantizar el futuro del territorio palmero tras la catástrofe.



