Investigadores del Instituto de Astrofísica de Canarias analizan el sistema V1298 Tau, donde cuatro planetas jóvenes se encuentran en plena transformación, perdiendo su atmósfera para convertirse en ‘super-Tierras’.
REDACCIÓN. EL FARO DE LA PALMA. 8 de enero de 2026.
Santa Cruz de La Palma. — ¿Por qué nuestro Sistema Solar es diferente a la mayoría? Es una de las grandes preguntas de la astronomía. Mientras que en nuestra vecindad no existen planetas con un tamaño intermedio entre la Tierra y Neptuno, en el resto de la galaxia estas ‘super-Tierras’ y ‘sub-Neptunos’ son lo más común. Ahora, un equipo internacional con participación clave del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) ha encontrado la pieza que faltaba para resolver este rompecabezas.
Los investigadores del IAC Enric Pallé y Felipe Murgas han formado parte del equipo que ha estudiado el sistema V1298 Tau. Allí, orbitando alrededor de una estrella de apenas 20 millones de años (un «bebé» en términos cósmicos), han descubierto cuatro planetas que actúan como un «eslabón perdido»: una instantánea del pasado que explica cómo evolucionan los sistemas planetarios.
Planetas esponjosos como el algodón
Lo más sorprendente del hallazgo es la densidad de estos mundos. Aunque tienen un radio entre 5 y 10 veces mayor que el de la Tierra, su masa es comparativamente baja. Esto los convierte en objetos increíblemente poco densos.
«Son más parecidos a un algodón de azúcar del tamaño de un planeta que a mundos rocosos», explica el estudio. Felipe Murgas, investigador del IAC, detalla la importancia de este dato: «Al comparar sus masas con sus radios, hemos determinado que son excepcionalmente esponjosos y que en los próximos millones de años perderán gran parte de su atmósfera al espacio debido a la intensa radiación de su estrella».
Es decir, los astrónomos están viendo en directo cómo planetas gigantes se «deshinchan» y contraen para convertirse en las super-Tierras que abundan en el universo.
Una técnica ingeniosa ante una estrella «temperamental»
Estudiar planetas tan jóvenes es un reto técnico mayúsculo. Las estrellas recién nacidas son muy activas, lo que impide usar los métodos tradicionales (Doppler) para pesarlos.
Para superar este obstáculo, el equipo utilizó una técnica basada en las Variaciones de Tiempo de Tránsito (TTV). «Empleamos una técnica ingeniosa basada en la gravedad mutua entre planetas», señala Enric Pallé. Al estar tan cerca unos de otros, los planetas se atraen entre sí, acelerando o frenando sus órbitas. Midiendo esos pequeños cambios de ritmo, los científicos pudieron calcular sus masas con precisión.
Este descubrimiento, comparado por los autores con el hallazgo del fósil de «Lucy» en la evolución humana, ayuda a comprender por qué nuestro Sistema Solar es una excepción en la galaxia.



