Investigadores de las instituciones canarias participan en el proyecto ARKS, que utiliza el telescopio ALMA para captar las imágenes más nítidas de los cinturones de escombros donde se forman nuevos mundos.
REDACCIÓN. EL FARO DE LA PALMA, 20 de enero de 2026.
LA PALMA / CANARIAS.- Un equipo internacional de astrónomos, con una participación destacada del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) y la Universidad de La Laguna (ULL), ha logrado un hito en la comprensión del universo: captar por primera vez los detalles de los sistemas planetarios en su etapa de «adolescencia». El estudio, denominado ARKS (ALMA survey to Resolve exoKuiper belt Substructures), arroja luz sobre un periodo evolutivo que hasta ahora era un eslabón perdido en la historia cósmica.
La investigación, que se ha materializado en una serie de 10 artículos publicados simultáneamente en la prestigiosa revista Astronomy and Astrophysics, ha utilizado el potencial del Atacama Large Millimeter/submillimeter Array (ALMA) para observar 24 discos de escombros, los restos de polvo y gas que quedan tras la formación de los planetas.
El «álbum familiar» de los sistemas solares
Los científicos comparan estos discos con la adolescencia humana: un estado intermedio entre la infancia (discos de formación planetaria) y la madurez de un sistema solar ya establecido. En nuestro propio sistema, esta fase está representada por el Cinturón de Kuiper, situado más allá de Neptuno.
Carlos del Burgo, investigador de la ULL y del IAC y miembro activo del proyecto ARKS, destaca que ALMA está revolucionando la visión de estos mundos emergentes. «Estas observaciones revelan estructuras complejas que están potencialmente esculpidas por los planetas. Al combinarlas con otras técnicas, podemos mejorar significativamente la caracterización de estos nuevos mundos», explica el investigador canario.
Una diversidad de formas inesperada
El proyecto ARKS ha permitido superar la dificultad técnica de observar estos discos, que son miles de veces más tenues que los discos de formación planetaria. Los hallazgos muestran una enorme diversidad morfológica:
- Cinturones con múltiples anillos y huecos distintivos.
- Halos anchos y lisos que se extienden por el espacio.
- Bordes afilados, arcos y grumos de material que sugieren la presencia de planetas jóvenes moviendo el polvo a su paso.
Aproximadamente un tercio de los discos estudiados muestran estas subestructuras claras, lo que indica un capítulo dinámico y complejo donde las órbitas planetarias se ven perturbadas y ocurren grandes impactos, similares al que dio origen a nuestra Luna.
Un registro de colisiones masivas
La importancia de este hallazgo reside en que permite entender mejor lo que vivió nuestro propio Sistema Solar hace miles de millones de años. Según los líderes del estudio, estos discos adolescentes registran el periodo en el que los planetas se abrían camino hasta sus posiciones definitivas. Además, se ha descubierto que muchos de estos discos retienen gas durante mucho más tiempo del esperado, lo que podría influir en la composición química de los planetas en crecimiento.
El proyecto ARKS es fruto de una colaboración global de unos 60 científicos liderada por las universidades de Exeter (Reino Unido), Trinity College Dublin (Irlanda) y Wesleyan (EE. UU.), reafirmando una vez más el papel de vanguardia que desempeñan el IAC y la ULL en la astronomía mundial.



