Casi un año después de los primeros desprendimientos, la carretera del norte a su paso por el Barranco de Izcagua sigue siendo un cuello de botella para la movilidad de la comarca. Desde el municipio denuncian que la gestión de los cortes está obligando a usar desvíos de hasta una hora, con sistemas de seguridad deficientes y sin que se vean avances reales sobre el terreno.
REDACCIÓN. EL FARO DE LA PALMA, 04 de febrero de 2026.
VILLA DE GARAFÍA | La situación en la carretera del norte, concretamente a la altura del Barranco de Izcagua, se ha convertido en un obstáculo diario para la vida de las familias de Garafía. Lo que comenzó en abril de 2025 como una medida de urgencia tras unos desprendimientos, se ha cronificado casi un año después, incumpliendo la previsión inicial de finalización fijada para el pasado mes de noviembre.
El Grupo Socialista en el Ayuntamiento ha trasladado el «enorme malestar» vecinal por una gestión insular que califican de nefasta. Los semáforos provisionales y los cortes de tráfico, lejos de ser una solución temporal, están condicionando el acceso a servicios básicos como el centro de salud, los comercios o los puestos de trabajo.
Desvíos de una hora y cortes «vacíos» La principal queja radica en la falta de lógica de los cierres. Según los testimonios recogidos, los vecinos se enfrentan a largos periodos de espera frente al semáforo sin que haya operarios trabajando en la zona, o cuando las labores permitirían perfectamente un paso alternativo.
Esta desorganización obliga a muchos residentes a tomar rutas secundarias o pistas forestales para evitar el bloqueo, lo que supone en muchos casos incrementar el trayecto en hasta una hora adicional. Una carga de tiempo y combustible que está lastrando la economía doméstica y la conciliación de los garafianos.
Coches dañados y talas sin explicación A la pérdida de tiempo se suma la inseguridad. Los usuarios de la vía han reportado incidencias graves como salpicaduras de cemento en sus vehículos, caída de piedras e incluso daños materiales directos al cruzar la zona de obras. Además, se alerta del mal estado de algunas vallas y sistemas de contención, que no estarían ofreciendo las garantías necesarias.
Por otro lado, ha generado inquietud la tala de pinos canarios en distintos puntos de la intervención, una actuación cuya justificación técnica no ha sido explicada a la ciudadanía y que, a simple vista, no parecía imprescindible para la ejecución de los trabajos.
Ante este escenario, se exige al Cabildo de La Palma una rectificación inmediata: horarios de corte que se cumplan, información transparente previa a cualquier modificación y, sobre todo, una supervisión real que garantice que la obra avanza sin poner en riesgo ni la seguridad ni la paciencia de los vecinos del norte.



