El Instituto Volcanológico de Canarias (INVOLCAN) ha informado sobre la detección de cientos de señales sísmicas de baja amplitud bajo Tenerife. Este fenómeno, aunque no indica una erupción inminente, confirma que el «ruido volcánico» en el archipiélago persiste y sigue un patrón similar al observado en años previos a otras crisis volcánicas.
REDACCIÓN. EL FARO DE LA PALMA, 13 de febrero de 2026.
TENERIFE. La Red Sísmica Canaria ha registrado, entre las 17:20 horas del 12 de febrero y las 04:00 horas de hoy, un nuevo enjambre de eventos híbridos en la isla de Tenerife. Este episodio está compuesto por varios centenares de señales de muy baja amplitud, localizadas en el entorno del sistema hidrotermal de la isla. Se trata del séptimo enjambre de estas características desde octubre de 2016, sumándose a los registrados en 2019, 2022, 2024 y 2025.
La comunidad científica mantiene como hipótesis más probable que estos movimientos estén relacionados con la inyección de fluidos magmáticos. Este proceso recurrente se ve respaldado por datos geoquímicos independientes, como el aumento de la emisión difusa de dióxido de carbono ($CO_2$) en el cráter del Teide y una ligera deformación del terreno en el sector noreste del pico.
Este incremento de la actividad sísmica en la isla vecina inevitablemente traslada la memoria colectiva a los años previos a 2021 en La Palma. Al igual que ocurre ahora en Tenerife, la isla de La Palma experimentó un aumento del «ruido volcánico» y enjambres sísmicos años antes de la erupción del volcán Tajogaite, lo que subraya la importancia de la monitorización continua. Desde INVOLCAN se transmite tranquilidad, aclarando que este enjambre no conlleva cambios en la probabilidad de una erupción a corto o medio plazo, aunque confirman que la actividad interna no muestra signos de remitir.



