OPINIÓN · EDUCACIÓN
Finanzas para la vida real: ¿por qué la economía en la ESO es nuestro mejor escudo?
El dinero no da la felicidad, pero saber gestionarlo nos hace dueños de nuestro propio futuro. Una reflexión sobre por qué la educación financiera debería ser una herramienta básica para los jóvenes, también en Canarias.
Imaginen por un momento que compramos un coche sin que nadie nos enseñe a conducir. Lo más probable es que acabemos estampados en la primera curva de La Grama. Pues bien, algo muy parecido hacemos con nuestros jóvenes: los lanzamos a la vida adulta, al mercado laboral y al consumo masivo sin darles las llaves del vehículo más importante de su día a día: el dinero. Por eso, estudiar economía en la ESO no es un capricho académico; es una necesidad urgente de supervivencia ciudadana.
A menudo se piensa que la economía es una ciencia aburrida, llena de gráficos indescifrables, bolsas que suben y bajan, y señores con traje hablando de la inflación. Pero la realidad es mucho más doméstica. La verdadera economía se aprende con la nevera llena o vacía, con el recibo de la luz y con el esfuerzo que cuesta llegar a fin de mes. Para un alumno de quince o dieciséis años, la economía no es Wall Street; es saber si ese patinete eléctrico que quiere comprar a plazos en internet le va a salir el doble de caro por culpa de unos intereses trampa o si tendrá suficiente dinero para pasar unas vacaciones o ir a un concierto en verano.
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Estudiar economía en la ESO no es un capricho académico; es una necesidad urgente de supervivencia ciudadana
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En nuestra comunidad, esta formación cobra una importancia todavía mayor. Vivir en Canarias implica retos únicos que repercuten de forma directa en el bolsillo de nuestras familias. Nuestra lejanía geográfica de Europa continental genera sobrecostes en el transporte de mercancías que pagamos todos cada vez que vamos al supermercado. Con una cesta de la compra que se ha disparado y unos salarios que históricamente van por detrás de la media nacional, el margen de error financiero de un hogar canario es mínimo. Si a esto le sumamos que el archipiélago arrastra una de las tasas de pobreza y desempleo juvenil más complejas del país, entender de presupuestos y gestión económica deja de ser una opción y pasa a ser una herramienta de resistencia.
La adolescencia es la etapa de las primeras decisiones de consumo autónomo. Es la edad de las suscripciones a plataformas de streaming, de las compras online a golpe de clic y de los bombardeos publicitarios en redes sociales. Si no enseñamos a los estudiantes a crear un presupuesto básico, a entender la diferencia entre lo que desean y lo que realmente necesitan, o a descubrir el superpoder del ahorro temprano, los estamos dejando indefensos frente a un sistema diseñado para que gasten lo que no tienen.
Además, la ESO es la última etapa educativa obligatoria. Esto significa que es la única oportunidad real de aprender estos conocimientos. No todas las familias tienen el tiempo, la formación o la tranquilidad económica para hablar de finanzas en casa. Al llevar la educación financiera a las aulas, nos aseguramos de que cualquier joven, independientemente del barrio en el que viva o del dinero que tengan sus padres, aprenda a leer una nómina, diferenciar una tarjeta de crédito de una de débito, conocer los impuestos o los tipos de contratos laborales.
Aprender economía en el instituto no busca transformar a los estudiantes en tiburones de los negocios. El objetivo es mucho más humano: dotarlos de tranquilidad, autonomía y salud mental. El estrés financiero es una de las mayores causas de ansiedad en el mundo adulto. Enseñar finanzas personales hoy es ponerles un escudo contra los errores del mañana.
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El dinero no da la felicidad, pero saber gestionarlo nos hace dueños de nuestro propio futuro
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Queridas familias y alumnos: el dinero no da la felicidad, pero saber gestionarlo nos hace dueños de nuestro propio futuro. Llevar la economía a las aulas es, simplemente, enseñar a vivir.
SOBRE EL AUTOR
Iván Díaz es profesor de Economía. Colabora con El Faro de La Palma con artículos de opinión sobre educación financiera y economía cotidiana.



