La «Operación Epic Fury» ha entrado en su séptima jornada de «guerra total», consolidándose como un conflicto abierto que amenaza con redefinir el orden mundial. Lo que comenzó el pasado 28 de febrero como una operación de decapitación quirúrgica con el asesinato del Ayatolá Alí Jamenei, ha derivado en una crisis multidimensional que golpea el bolsillo de los europeos y fractura las alianzas políticas del continente.
DIRECTOR. EL FARO DE LA PALMA, 6 DE MARZO DE 2026.
MADRID / BRUSELAS — El conflicto se desató tras un bombardeo masivo de fuerzas estadounidenses e israelíes sobre Teherán, empleando 30 bombas sobre el recinto del Líder Supremo de Irán. Tras la confirmación del deceso de Jamenei el 1 de marzo, el choque sistémico a la seguridad regional ha dado paso a una onda expansiva económica y diplomática sin precedentes.
El coste de la guerra: Combustible récord en Europa
El impacto en los mercados energéticos ha sido fulminante debido al cierre de facto del Estrecho de Ormuz, que ha estrangulado el suministro del 20% del petróleo mundial. El crudo Brent se ha disparado un 16%, situándose por encima de los 84 dólares. Para los conductores europeos, la realidad es cruda:
- Países Bajos: Encabeza la carestía con precios superiores a 2,19 €/litro.
- Noruega: Alcanza los 2,05 €/litro.
- Alemania y Finlandia: Oscilan entre 1,89 € y 1,95 €/litro.
- España: El precio de la A-95 roza los 1,58 €/litro (una subida de 10 céntimos en días). Llenar un depósito medio cuesta ya entre 81 y 82 euros.
Ante esta situación, el presidente Donald Trump ha manifestado su indiferencia con un tajante «si los precios suben, que suban», priorizando el objetivo militar sobre la estabilidad de sus aliados.
La «Guerra Santa» en el Despacho Oval
Mientras Washington adopta la táctica de asesinatos selectivos —asociada a la estrategia de Netanyahu—, la justificación del conflicto ha tomado un tinte profundamente religioso. La imagen de Trump rodeado de pastores evangélicos en el Despacho Oval, pidiendo «fuerza y sabiduría divina», ha reforzado la idea de una «guerra de civilizaciones». Se produce así una paradoja: EE. UU. ataca a un «régimen religioso» mientras su administración se entrega a un misticismo guerrero para someter al eje islámico bajo el respaldo judeocristiano.
Fractura en Europa: Meloni rompe el frente de derechas


Este escenario ha provocado una fractura evidente en la política europea. La italiana Giorgia Meloni ha roto el frente conservador al declarar tajantemente este 6 de marzo: “No estamos en guerra y no queremos entrar”. Su negativa a permitir ataques desde bases italianas ha dinamitado los argumentos de la derecha española.
- El dilema de Vox: Mientras Santiago Abascal celebraba los ataques con «gran esperanza», su referente ideológico, Meloni, se ha alineado con la cautela de Pedro Sánchez y Emmanuel Macron.
- Aislamiento diplomático: Francia se desmarca para distanciarse de una estrategia que ignora el derecho internacional, mientras Sánchez es señalado por el Financial Times como la «némesis de Trump», enfrentándose a posibles represalias diplomáticas.
La mandataria italiana, a través de su ministro de Defensa, ha llegado a reconocer que el ataque se ha producido «al margen de las normas del derecho internacional», dejando a Vox en la difícil tesitura de justificar una guerra que incluso la ultraderecha italiana considera peligrosa y contraria a la ley.



