El Gobierno de Canarias oficializa el modelo compartido: nuestra Isla albergará la central operativa y Tenerife una subsede. Migdalia Machín lo califica como un «reconocimiento a nuestra singularidad geológica».
REDACCIÓN. EL FARO DE LA PALMA, 03 de diciembre de 2025.
SANTA CRUZ DE LA PALMA / CANARIAS.- Ya es oficial. La Palma no solo será recordada por la erupción de 2021, sino que será el lugar desde donde se estudien los volcanes de toda España. El Gobierno de Canarias ha celebrado hoy la confirmación definitiva: el Centro Nacional de Vulcanología se queda en casa.
La decisión valida una candidatura que se ha tejido con paciencia y diplomacia entre los cabildos de La Palma y Tenerife. Finalmente, el modelo elegido será descentralizado pero con un liderazgo claro: La Palma ostentará la sede principal, reconociendo su condición de territorio volcánico más activo y reciente, mientras que Tenerife contará con una subsede estratégica.
Un premio a la ciencia local
Para el Ejecutivo regional, esto no es un regalo, sino un reconocimiento al trabajo «de trinchera» que han realizado los científicos canarios durante décadas. La consejera de Ciencia, Migdalia Machín, fue clara al valorar la noticia: «Supone un reconocimiento a nuestra singularidad geológica y al trabajo ejemplar de nuestra comunidad científica, que ha convertido a estas islas en un referente internacional».
¿Qué gana el vecino?
Más allá del cartel en la puerta, la llegada de este Centro Nacional supone beneficios tangibles para la ciudadanía palmera:
- Seguridad: Se reforzarán los equipos de monitorización y la capacidad de anticipar futuras erupciones.
- Empleo cualificado: El centro nace con la vocación de «atraer y retener talento investigador», ofreciendo una salida laboral de alto nivel en la propia Isla.
- Innovación: La Palma se convertirá en un laboratorio mundial para probar nuevas tecnologías de gestión de emergencias.
«Es una apuesta clara por un futuro más preparado y resiliente», añadió Machín, destacando que el conocimiento generado aquí servirá para proteger el territorio.
Con este paso, Canarias, y específicamente La Palma, consolidan su posición como la gran plataforma científica del Atlántico, demostrando que la cooperación entre administraciones —lejos de pleitos insulares— da frutos.



