El autor de ‘Caballo de Troya’ llenó el salón de la Real Sociedad Cosmológica en una conferencia donde repasó sus 53 años de investigación. Habló sin tapujos sobre el caso de Jesús de Nazaret, la desclasificación OVNI y su inquietante teoría sobre el meteorito ‘Gog’ en 2027.
DIRECTOR. EL FARO DE LA PALMA, 11 de Diciembre de 2025.
SANTA CRUZ DE LA PALMA.– Hay figuras que trascienden la etiqueta de escritor para convertirse en iconos. Juan José Benítez (Pamplona, 1946) es uno de ellos. Anoche, la Biblioteca de la Real Sociedad Cosmológica se quedó pequeña para recibir al hombre que ha enseñado a mirar al cielo a varias generaciones de hispanohablantes. Con 69 libros a sus espaldas y casi 80 años de vida, el creador de la saga Caballo de Troya demostró en Santa Cruz de La Palma por qué sigue siendo el gran maestro del periodismo de misterio: por su capacidad para sembrar la duda y fascinar a partes iguales.
En la presentación destacaron su valentía al abandonar el periodismo convencional en los años 70 para perseguir lo «incómodo», Benítez ofreció una charla torrencial, sin guion, respondiendo a todo lo que el público quiso preguntar. Y no defraudó.
«Están aquí», la denuncia a los militares
Benítez venía a presentar su último libro, Están aquí, pero la conversación fluyó mucho más allá. Su tesis central fue una carga de profundidad contra el estamento militar mundial. «Llevo 53 años investigando y cada vez sé menos, pero lo que sí sé es que los militares nos mienten», sentenció.
Según el investigador, el ejército de EE.UU. y otras potencias ocultan pruebas irrefutables (naves estrelladas, cuerpos biológicos no humanos) por una razón puramente práctica: el miedo al colapso social. «¿Qué pasaría si una civilización que nos lleva un millón de años se presenta oficialmente en Nueva York o Madrid? Nuestras religiones, nuestra política, nuestra economía… todo se vendría abajo. Nos mataríamos entre nosotros», argumentó.

Para Benítez, el silencio oficial es una forma de mantener el status quo: «Pagamos impuestos para que nos protejan, pero si reconocen que hay naves que violan nuestro espacio aéreo y contra las que no pueden hacer nada, el contribuyente dejaría de pagar. Por eso lo niegan».
Jesús de Nazaret, el «Hombre-Dios»
Como era inevitable, la figura de Jesús de Nazaret ocupó gran parte de la velada. Benítez, que se define como «no religioso pero sí creyente», volvió a defender la visión que plasmó en su célebre saga. «Los Evangelios canónicos son un naufragio, están mal escritos y manipulados», afirmó con rotundidad.
Para el navarro, Jesús no fue el fundador de una religión, sino un «Hombre-Dios» con una capacidad tecnológica y espiritual incomprensible para la época, cuya misión fue transmitir un mensaje de esperanza: la resurrección. «Llevo investigando la vida después de la muerte desde 1968 y tengo miles de casos. La resurrección fue real, fue el objetivo de su vida: demostrar que hay algo más».
La inquietante profecía de 2027
Uno de los momentos más tensos y silenciosos de la noche llegó cuando un asistente le preguntó por su teoría sobre el meteorito ‘Gog’. Benítez, lejos de retractarse, mantuvo su postura, aunque con un matiz de deseo personal.
«Me gustaría estar equivocado, de verdad que sí», confesó. Según la información que maneja (procedente, asegura, de fuentes científicas y militares), un asteroide de unos 30 kilómetros de longitud se aproxima a la Tierra y podría impactar en el Atlántico en agosto de 2027. «Tengo la intuición, y la intuición no suele fallarme, de que no nos lo están contando todo», deslizó, dejando un poso de inquietud en la sala.
OVNIs en Canarias y arqueología imposible
El periodista también tuvo palabras para Canarias, a la que definió como «zona caliente» del fenómeno OVNI, recordando casos históricos como el de Gáldar o el avistamiento de los militares en el Pozo de las Nieves.
Además, compartió su fascinación por los recientes hallazgos en México de las llamadas «piedras de Ojuelos», piezas grabadas con miles de años de antigüedad que muestran a seres no humanos conviviendo con hombres. «La ciencia oficial no lo acepta porque tendría que reescribir la historia, pero esas piedras están ahí y no tienen huellas de herramientas humanas», explicó.
J.J. Benítez se despidió de La Palma como llegó: provocando preguntas. Sin grandes galardones literarios académicos, pero con el premio más difícil de conseguir: el respeto de una legión de lectores que, gracias a él, nunca han vuelto a mirar las estrellas de la misma manera.



