El informe de Cáritas revela que el 33% de las personas en exclusión extrema son mujeres. Su perfil es el del «sinhogarismo oculto»: recurren a redes familiares o empleos precarios de cuidadoras para no dormir al raso, a menudo exponiéndose a situaciones de violencia.
REDACCIÓN. EL FARO DE LA PALMA, 21 de noviembre de 2025.
SANTA CRUZ DE LA PALMA. Si uno pasea por las calles de la Isla y busca rostros de la pobreza extrema, probablemente verá hombres. Pero eso es solo un espejismo estadístico. Las mujeres están ahí, pero no se ven. El reciente estudio ‘Exclusión Residencial Extrema 2024’ ha levantado la alfombra del llamado «sinhogarismo oculto» en La Palma, revelando que el 33,5% de las personas en situación crítica son mujeres , una cifra que se ha duplicado respecto a años anteriores al mejorar la detección en viviendas inseguras.
El informe es demoledor al describir sus estrategias de supervivencia: mientras el perfil masculino es mayoritario en la vía pública (categoría «sin techo»), la mujer lucha desesperadamente por mantener un techo, aunque este sea indigno.
Cuidar para tener techo El estudio detalla que muchas mujeres asumen roles de «cuidadoras de terceros» o se refugian en redes familiares débiles para evitar acabar en la calle. Esto explica por qué el 33,6% de las mujeres en exclusión vive en unidades familiares, frente a solo el 7,5% de los hombres.
Sin embargo, esta huida hacia adelante tiene un precio. El documento alerta de que muchas aceptan alternativas en domicilios inadecuados o «expuestas a violencia (intrafamiliar y de género)» con tal de no verse en la intemperie. De hecho, en los grupos de discusión realizados para el estudio, el 21% reconoció antecedentes de violencia de género.
La salud mental, al límite El coste emocional de esta resistencia invisible es brutal. Los datos de salud mental muestran una brecha de género alarmante. Según las encuestas realizadas:
- El 81,8% de las mujeres en exclusión se siente «muy triste o deprimida», frente al 60,7% de los hombres.
- La depresión crónica diagnosticada en ellas (13%) triplica a la de ellos (4%).
- Los trastornos mentales graves (psicóticos, bipolares, etc.) afectan al 23,9% de las mujeres, diez puntos más que a los hombres.
Un testimonio que lo resume todo El informe recoge la voz de una mujer de 56 años que ilustra el miedo atroz a la calle que define la exclusión femenina: «Soy una mujer, soy vulnerable… A mí no me parece correcto que una mujer esté en la calle, me pregunto por qué estoy en esta situación después de 20 años en este país».
Cáritas y el Cabildo advierten: las políticas actuales están enfocadas a un perfil masculino y visible, dejando a estas mujeres en un ángulo muerto, sin recursos específicos que las protejan de la doble violencia de ser pobres y ser mujeres.



