Ecologistas en Acción presenta alegaciones al trazado advirtiendo de un impacto «irreversible». Denuncian que se ha descartado el uso de viaductos, obligatorio según el PIOLP, para sustituirlos por rellenos masivos y desmontes de 40 metros de altura.
REDACCIÓN. EL FARO DE LA PALMA, 11 de Diciembre de 2025.
TIJARAFE / GARAFÍA.– El proyecto para mejorar la conectividad en el noroeste de La Palma se ha topado con una fuerte oposición conservacionista. La asociación La Centinela-Ecologistas en Acción ha presentado una batería de alegaciones al Proyecto de Trazado y al Estudio de Impacto Ambiental de la carretera LP-1, en el tramo comprendido entre Tijarafe y Las Tricias. El colectivo no duda en calificar la obra planteada como una «atrocidad cara» que supondría una transformación irreversible del paisaje.
Según el escrito presentado, el diseño actual propone una intervención agresiva con el entorno: desmontes de montaña de hasta 40 metros de altura, rellenos masivos en los barrancos y, lo más impactante visualmente, más de 10.000 metros cuadrados de muros de hormigón visto, algunos alcanzando los 22 metros de altura, «sin ningún tipo de integración paisajística prevista».
Una autopista en la montaña
Uno de los puntos críticos de la alegación es el sobredimensionamiento de la vía. La Centinela advierte que la plataforma proyectada supera los 16 metros de ancho, duplicando la carretera actual.
Los ecologistas argumentan que el proyecto ignora la normativa de Carreteras (Norma 3.1-IC), que permite reducir el ancho en zonas de relieve accidentado. «Aplicar esta reducción permitiría disminuir significativamente el impacto sobre el territorio, la afección a las fincas colindantes y los costes de expropiación y obra», señalan.
¿Dónde están los viaductos?
El colectivo denuncia un incumplimiento flagrante de la planificación insular. El Plan Insular de Ordenación (PIOLP) prevé para este tramo la construcción de viaductos para salvar los barrancos y proteger su morfología natural.
«Esta previsión estaba en el pliego de contratación e incluso en la oferta de la empresa adjudicataria, que propuso seis viaductos», explican desde La Centinela. Sin embargo, lamentan que el proyecto final haya «desatendido» esa solución para sustituirla por los «brutales desmontes y rellenos».
Errores de cálculo y riesgos ambientales
Más allá del paisaje, las alegaciones destapan presuntos errores técnicos en el Estudio de Impacto Ambiental, citando diferencias de hasta un 46% (casi medio millón de metros cúbicos) en las tablas de volumen de excavación.
Además, alertan de riesgos biológicos no evaluados, como el peligro de atropello para especies amenazadas como el cuervo canario o la dispersión de la especie invasora rabo de gato (Pennisetum setaceum), que encontraría en los nuevos taludes el terreno ideal para expandirse.
Por todo ello, La Centinela solicita que el proyecto sea rechazado y se redacte uno nuevo que recupere los viaductos, reduzca el ancho de la vía y se someta de nuevo a información pública.



