Historia de La Palma
La huella de Gabriel Socarrás: Los Sauces y Las Lomadas
Topónimos como Socarrate o la Montaña de Socarrás mantienen viva la memoria de Gabriel Socarrás, administrador de las haciendas azucareras de Los Sauces y dueño de tierras en Las Lomadas desde los primeros tiempos de la colonización.
Hay nombres que desaparecen en los archivos y otros que permanecen aferrados a la tierra. Los primeros se borran con el tiempo; los segundos sobreviven en la memoria, en la voz de los vecinos y en la geografía cotidiana. Así sucede con Socarrás, apellido que aún resuena en San Andrés y Sauces a través de lugares como Socarrate o la Montaña de Socarrás, vestigios vivos de una presencia que se remonta a los primeros tiempos de la colonización de La Palma.
El topónimo que sobrevivió a los siglos
En 1558, los herederos de Pedro de Benavent vendieron a Tomás Vandewalle el Heredamiento de los Catalanes, vinculado desde sus orígenes al cultivo de la caña de azúcar y al ingenio azucarero. Posteriormente pasó a llamarse Hacienda de los Señores por sus nuevos dueños.
En la partición de la plantación de cañas realizada en 1632 aparece mencionada una parcela singular:
«
Suerte de Socarrate, de cuatro fanegas, dos almudes y un tercio, bajo la suerte de la Viña y sobre un risco alto que dicen la cueva de Socarrate.
»
PARTICIÓN DE LA PLANTACIÓN DE CAÑAS — 1632
El topónimo sobrevivió a los siglos. Todavía hoy, entre Los Silos y Manos de Oro, permanece el lugar conocido como Socarrate, memoria silenciosa de las antiguas propiedades vinculadas a la familia Socarrás.
Un cuarto de la Hacienda de Pedro Benavent perteneció a Gabriel Socarrás, hombre de confianza del comendador y administrador de sus bienes en Los Sauces. Aquella parte pasó después a sus herederas, Águeda de Monteverde y Melchora de Socarrás.
Tierras propias en Las Lomadas
Pero Gabriel Socarrás no solo fue gestor de haciendas ajenas. También poseyó tierras propias en Las Lomadas, concedidas por el Adelantado Alonso Fernández de Lugo el 23 de diciembre de 1507 (Noticias para la Historia de La Palma, Juan B. Lorenzo). Décadas más tarde, en 1569, los protocolos del escribano Gaspar Ximón recogen la venta de unas tierras helecheras realizada por Juan Estupiñán y su mujer Melchora de Socarrás, quien declara haberlas heredado legítimamente de su padre.
Aquellas «helecheras», cubiertas inicialmente de monte y helechos, eran terrenos de gran valor agrícola transformados con esfuerzo en viñedos y sembrados. El precio de la venta —treinta doblas de oro, equivalentes a quince mil maravedís— revela la importancia de aquellas propiedades.
Una huella que perduró siglos
El vínculo de los Socarrás con Las Lomadas perduró durante siglos. Todavía en 1842, Luis Vandewalle Cervellón, marqués de Guisla Ghiselin, declaraba poseer terrenos conocidos como de Socarrás, entre ellos un cortijo de cincuenta fanegadas llamado de los Cortes, arrendado entonces con la obligación de mantenerlo cultivado y plantar castaños y frutales para evitar la erosión de las tierras.
La figura de Gabriel Socarrás quedó así unida para siempre a Los Sauces y Las Lomadas. Fue administrador de la Hacienda de los Catalanes, beneficiario de tierras y aguas destinadas al cultivo de la caña y al ingenio azucarero, regidor perpetuo del Ayuntamiento de Santa Cruz de la Palma y hombre de hacienda propia, descendencia y memoria.
Según las investigaciones del desaparecido Luis Agustín Hernández Martín, probablemente también impulsó la construcción de la antigua ermita de Nuestra Señora de Montserrat hacia 1513, en los ingenios de Los Sauces, dejando además de su nombre, una huella espiritual y patrimonial en la historia del municipio.
SOBRE EL AUTOR
Manuel Marcos Pérez Hernández es investigador del patrimonio histórico de la isla y colaborador habitual de El Faro de La Palma.
FONDO DOCUMENTAL
- La cultura del azúcar en las Islas Atlánticas. Jesús Pérez Morera.
- Protocolos del escribano de la Villa de San Andrés, Gaspar Ximón. Luis Agustín Hernández Martín.
- Noticias para la Historia de La Palma. Juan B. Lorenzo Rodríguez.
Fotografía: la Plaza de Montserrat y la Alameda; al poniente se encontraban las instalaciones del Ingenio de Benavent. AGP. Coloreada y restaurada por Abraham Tomás Díaz Abreu.
Fuente: artículo original de Manuel Marcos Pérez Hernández. Cesión exclusiva a El Faro de La Palma.



