Este sábado 25 de octubre, La Palma acoge una doble cita cultural y solidaria en apoyo al pueblo palestino. Por la mañana (11:00h) se presentará el libro «Palestina tiene nombre de mujer» en la Librería Ítaka (S/C de La Palma) y por la tarde (19:00h) habrá una gala-recital en la Casa de la Cultura de Tazacorte, con entrada de «taquilla inversa» a beneficio de Pallasos en Rebeldía.
Por: Redacción | El Faro de La Palma Fecha: 21 de octubre, 2025
SANTA CRUZ DE LA PALMA.- El próximo sábado 25 de octubre, La Palma acogerá una doble cita cultural y solidaria bajo el título «Palestina tiene nombre de mujer», una jornada de arte, poesía y compromiso organizada por la Plataforma de Apoyo al Pueblo Palestino de La Palma y Pallasos en Rebeldía.
La primera actividad tendrá lugar a las 11:00 horas en la Librería Ítaka de Santa Cruz de La Palma. Allí se celebrará la presentación del libro Palestina tiene nombre de mujer, una obra de Iván Prado e Iris Serrano que entrelaza poesía, testimonio e ilustración para rendir homenaje a las mujeres palestinas como símbolo de resistencia. El proyecto, impulsado por Pallasos en Rebeldía, recoge historias reales de mujeres que «sostienen la vida en medio de la devastación».

Por la tarde, a las 19:00 horas, la jornada culminará en la Casa de la Cultura de Tazacorte con la Gala «Palestina tiene nombre de mujer». Se trata de un recital musicado de poesía que reunirá sobre el escenario a Iván Prado, Elena Revuelta, Wouter, Calufa, Xavi Roca, Adaisy Brito, Elena Díz y Niruta Beats.
La entrada funcionará con «taquilla inversa», invitando al público a realizar una aportación voluntaria al finalizar la gala. Todos los fondos se destinarán íntegramente a los proyectos de Pallasos en Rebeldía en Palestina.
Ambos encuentros buscan visibilizar la dramática situación de la población civil palestina. Los organizadores citan cifras como «más de 70.000 personas muertas en Gaza desde octubre de 2023, entre ellas más de 20.000 niños».
Señalan también que «más de 54.000 niños y niñas han perdido a al menos un progenitor«, remarcando que «son víctimas, supervivientes y refugiadas, heridas física y emocionalmente, con sus derechos básicos destruidos». Frente a ese horror, afirman, «el arte y la cultura pueden convertirse en un espacio de encuentro, memoria y esperanza».



