El Comisionado detalla la hoja de ruta inédita: el centro arrancará con 6 expertos para consolidar un equipo de élite de alrededor de 18 plazas. «Sin la apuesta valiente del Estado por descentralizar, este edificio estaría hoy en la Castellana».
DIRECTOR. EL FARO DE LA PALMA, 03 de diciembre de 2025.
SANTA CRUZ DE LA PALMA.- Mientras los boletines oficiales hablan de decretos y sedes, Héctor Izquierdo habla de futuro. El Comisionado Especial para la Reconstrucción ha desgranado en exclusiva para este medio la «letra pequeña» del nuevo Centro Nacional de Vulcanología. Y el mensaje es ambicioso: La Palma no va a tener una simple oficina administrativa, va a tener un centro de alto rendimiento científico.
«Si jugamos en la liga regional, perdemos. Nuestra competencia no es Tenerife ni Gran Canaria; nuestra competencia es Hawái y Japón«, asegura Izquierdo. El objetivo es claro: colocar a La Palma en el mapa mundial de la ciencia, al mismo nivel que los grandes observatorios vulcanológicos del Pacífico.
El personal: De 6 a 18 «cerebros»
Por primera vez, se ponen cifras a la estructura humana del proyecto. Izquierdo adelanta que el centro no nacerá gigante, sino ágil. «Arrancará con un núcleo inicial de 6 personas», un equipo técnico y directivo encargado de levantar los cimientos.
Pero la meta está definida: la plantilla crecerá hasta consolidar unos 18 puestos de alta cualificación (incluyendo Presidencia, Vicepresidencia e investigadores senior). «No es una industria intensiva en mano de obra, es intensiva en conocimiento», matiza. A este núcleo duro se sumará un «ecosistema flotante» de becarios, doctorandos y equipos internacionales que vendrán a hacer estancias, replicando el modelo de éxito del IAC en el Roque de los Muchachos.
Una apuesta de Estado contra la inercia
Izquierdo, conocedor de las entrañas de la administración (fue Secretario de Estado de Hacienda), pone en valor lo difícil que ha sido lograr esto. «La inercia natural es ponerlo todo en Madrid», reconoce.
El Comisionado es tajante: que la sede principal esté en La Palma se debe «única y exclusivamente» a la Ley de Descentralización impulsada por el Gobierno de España. «Sin esa decisión política valiente de sacar las instituciones fuera de la capital, hoy estaríamos hablando de un centro en el Paseo de la Castellana. Es un logro de la Isla, pero gracias a una herramienta del Estado».
Romper el «círculo vicioso»
Más allá de la ciencia, el proyecto tiene una misión social vital para La Palma: frenar la fuga de cerebros. Izquierdo describe con crudeza el «círculo vicioso» actual: «Los jóvenes se van porque no hay trabajo cualificado, y como no hay jóvenes, no se crean empresas innovadoras».
El Centro Nacional nace para romper esa rueda. Al igual que el apoyo al futuro telescopio del Roque, esta infraestructura busca crear un polo de atracción para que el ingeniero, el geólogo o el físico palmero no tenga que coger un avión sin billete de vuelta. «Es la oportunidad de cambiar nuestro modelo productivo», sentencia.



