La Fundación, respaldada por el Cabildo, presenta su candidatura oficial para ser el epicentro del debate en septiembre de 2026. El objetivo es definir desde Canarias la adaptación a la nueva estrategia mundial de la UNESCO.
REDACCIÓN. EL FARO DE LA PALMA, 20 de noviembre de 2025.
LA PALMA. Ser la primera obliga a marcar el camino. Con esa filosofía, la Fundación Canaria Reserva Mundial de la Biosfera La Palma ha dado un paso al frente para convertirse en la sede nacional del debate sobre sostenibilidad. La entidad ha presentado oficialmente su candidatura para organizar en la isla el III Congreso de Reservas de la Biosfera Españolas, previsto para septiembre de 2026.
La propuesta, formalizada el pasado 14 de noviembre ante la Secretaría del Comité MaB en España, cuenta con el liderazgo del presidente del Cabildo, Sergio Rodríguez, y el respaldo de la junta de portavoces insular. De ser elegida, La Palma acogería entre el 14 y el 17 de septiembre de 2026 un encuentro clave para el futuro medioambiental del país.
Un momento crucial: El ‘Plan Hangzhou’ Este congreso no es una cita ordinaria. Su importancia radica en el contexto global: servirá para adaptar el Plan de Acción español a la nueva estrategia mundial aprobada recientemente en China, conocida como el Plan de Acción Estratégico de Hangzhou (2026-2035). Este documento es la hoja de ruta que guiará a la UNESCO y a la Red Mundial durante la próxima década para afrontar los retos del siglo XXI.
Legitimidad histórica y gestión presente La candidatura de La Palma se sustenta en dos pilares. Por un lado, la historia: el 30 de junio de 1983, la finca El Canal y Los Tiles se convirtió en la primera Reserva de la Biosfera de España, abriendo un camino que hoy siguen decenas de territorios.
Por otro lado, la gestión reciente. La Fundación defiende su capacidad organizativa tras haber ejecutado 112 proyectos en los últimos cuatro años, centrados en restauración de ecosistemas, apoyo al producto local y economía circular. Superar con la mejor puntuación las evaluaciones de la UNESCO avala esta trayectoria de más de cuatro décadas.
Acoger este evento supondría no solo un reconocimiento institucional, sino un homenaje a la capacidad de la sociedad palmera para convivir en equilibrio con su entorno bajo el lema «Todos somos biosfera».



